Los expertos en climatización lo confirman: “Poner el aire a 18 grados no enfría antes la casa”

Cuando el calor aprieta, muchas personas bajan el aire acondicionado hasta los 18 grados pensando que así la vivienda se enfriará más rápido. Sin embargo, los expertos en climatización recuerdan que esta práctica no acelera el proceso. El aparato continuará trabajando a la potencia que permita su sistema y solo permanecerá encendido durante más tiempo hasta intentar alcanzar una temperatura demasiado baja.

Y es que el termostato no funciona como el acelerador de un coche. Marcar 18 grados no obliga necesariamente al equipo a expulsar aire más frío que si se seleccionan 24 o 25 grados. Lo que cambia es el punto en el que el sistema debe detenerse. Cuanto mayor sea la diferencia entre la temperatura interior y la elegida, más esfuerzo, tiempo y electricidad necesitará.

Bajar demasiado la temperatura aumenta el consumo

La realidad es que colocar el aire acondicionado en un nivel muy bajo puede disparar el gasto sin mejorar el confort inmediato. Si una habitación está a 30 grados, el sistema tendrá que reducir la temperatura progresivamente. Seleccionar 18 grados no acorta ese recorrido, sino que hace que el aparato continúe funcionando después de haber alcanzado una sensación térmica agradable.

EuropaPress 5373184 imagen recurso aire acondicionado
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De este modo, la vivienda puede terminar excesivamente fría y el consumo energético aumentar de forma innecesaria. También se producen contrastes muy bruscos entre el interior y el exterior, algo especialmente incómodo para niños, personas mayores o quienes sufren molestias respiratorias. Los equipos con tecnología inverter regulan su potencia para mantener una temperatura estable, pero tampoco convierten una consigna extrema en un enfriamiento instantáneo. Su eficiencia depende más del aislamiento, la orientación de la casa, la limpieza de los filtros y el tamaño correcto del aparato.

La temperatura recomendada está entre 24 y 26 grados

Los especialistas suelen considerar razonable mantener el aire entre 24 y 26 grados durante el verano. Esta franja permite refrescar la estancia sin generar un consumo excesivo ni una diferencia desproporcionada respecto a la calle. También ayuda cerrar persianas durante las horas de mayor radiación y evitar abrir constantemente puertas y ventanas. Limpiar los filtros mejora el caudal de aire y permite que el equipo trabaje con menos esfuerzo. Un ventilador también puede distribuir mejor el aire frío y hacer que la sensación térmica sea más agradable.

Así pues, poner el aire a 18 grados no enfría antes la casa. Solo obliga al sistema a trabajar durante más tiempo para alcanzar una temperatura difícil de mantener. Ajustarlo entre 24 y 26 grados, proteger la vivienda del sol y realizar un buen mantenimiento resulta más eficaz, cómodo y económico.