La casa de Sergio Dalma en el Baix Empordà reúne tres elementos que explican buena parte de su atractivo: una chimenea de leña, un jardín y un estudio de grabación. Son espacios con funciones diferentes que permiten combinar descanso, vida al aire libre y música dentro de una misma propiedad. El cantante dispone así de una vivienda donde su actividad profesional también encuentra sitio, sin que todo el protagonismo recaiga en el estudio.
La combinación permite entender la casa a través de sus usos. La chimenea aporta un punto de encuentro en los meses fríos; el jardín abre la vivienda al exterior, y el estudio incorpora un espacio destinado a trabajar con el sonido. Cada elemento responde a una necesidad distinta y, juntos, dibujan un hogar que puede acompañar tanto una jornada tranquila como una sesión dedicada a la música.
Una chimenea de leña y un jardín para disfrutar de la casa
La chimenea de leña es uno de los detalles más reconocibles de la vivienda. Frente a otros sistemas de calefacción, introduce también una experiencia visual y sonora: el fuego, la luz de las llamas y el crepitar de la madera. Su presencia invita a organizar un rincón de descanso alrededor, especialmente cuando el tiempo favorece quedarse dentro y dedicar unas horas a la lectura o a una conversación.
El jardín ofrece la posibilidad contraria: salir sin abandonar la intimidad de la propiedad. Disponer de un espacio exterior propio permite tomar el aire, sentarse o disfrutar de la luz natural con comodidad. En esta casa, además, establece un contraste con los ambientes interiores. El paso de la chimenea al jardín resume dos formas de aprovechar la vivienda según la estación y la temperatura del día.
Un estudio de grabación que mantiene cerca la música
El tercer elemento es el que conecta directamente la casa con la trayectoria de Sergio Dalma: un estudio de grabación. Tener un espacio de estas características dentro de la propiedad permite acercar el trabajo musical al ámbito doméstico. Es una instalación con una función específica, que añade a la vivienda una dimensión profesional y ofrece un lugar donde desarrollar tareas relacionadas con la voz y las canciones.
Ese equilibrio entre usos define el interés de la casa. El jardín y la chimenea aportan posibilidades de descanso, mientras el estudio reserva un ámbito para la creación musical. La vivienda del Baix Empordà reúne así espacios para momentos diferentes, con la comodidad de tenerlos cerca y poder pasar de uno a otro sin necesidad de salir de la propiedad.
