La DGT puede sancionar a los conductores que circulen con el parabrisas sucio si esa suciedad impide ver correctamente la carretera. No se trata de una simple cuestión estética ni de llevar el coche más o menos limpio. El problema aparece cuando polvo, barro, insectos, hielo, grasa o restos acumulados reducen la visibilidad del conductor y convierten la conducción en un riesgo. En esos casos, la multa puede llegar a los 200 euros.
Y es que el Reglamento General de Circulación obliga a que la superficie acristalada del vehículo permita una visibilidad clara sobre toda la vía. El artículo 19 establece que el conductor debe mantener un campo de visión suficiente y sin interferencias. Por eso, un parabrisas muy sucio puede ser tratado igual que otros elementos que dificultan la visión, como pegatinas mal colocadas, objetos en el salpicadero o cristales en mal estado.
La multa depende de la visibilidad
Un cristal con algo de polvo no debería ser motivo de multa si no afecta a la conducción. El criterio clave es si el parabrisas permite ver bien o no. Si la suciedad tapa parte del campo de visión, refleja mal la luz o dificulta distinguir señales, vehículos o peatones, el agente puede sancionar. De este modo, la DGT no persigue el coche sucio por fuera, sino la falta de seguridad. El riesgo aumenta especialmente al conducir de noche, al amanecer, al atardecer o cuando el sol incide directamente sobre el cristal. Una capa de grasa o insectos puede generar reflejos y deslumbramientos muy molestos.

También puede haber problemas si los limpiaparabrisas están en mal estado o si el depósito de líquido está vacío. La DGT recuerda que la lluvia reduce el rendimiento visual del conductor y que unas escobillas deficientes empeoran todavía más la situación.
Limpiar antes de viajar evita sanciones
Los expertos recomiendan revisar el parabrisas antes de salir a carretera, especialmente en viajes largos. También conviene comprobar las escobillas, rellenar el líquido limpiaparabrisas y retirar insectos o barro acumulado. En casos graves, si la visibilidad está muy comprometida, el vehículo incluso puede ser inmovilizado hasta corregir el problema.
Así pues, llevar el parabrisas limpio no es solo una cuestión de cuidado del coche. Es una obligación de seguridad. Si el conductor no ve bien, la DGT puede sancionar, y la multa puede salir mucho más cara que parar dos minutos a limpiar el cristal.