42,195. Esta es la cifra que ronda por la cabeza de cualquier persona que se prepara para correr una maratón. Son kilómetros de esfuerzo, de meses de preparación, de renuncias y de dudas que solo desaparecen cuando se llega a la meta. Una maratón es todo un reto y una de esas experiencias que vale la pena vivir al menos una vez en la vida, aunque sea desde fuera. Y este domingo 27 de septiembre, la Maratón de Berlín, considerada la más rápida de todas, lo ha vuelto a demostrar.
Solo al aterrizar en Berlín después de coger un vuelo de Vueling desde Barcelona, ya se respiraba un ambiente diferente. Y no solo por el hecho de visitar una capital europea llena de historia. Deportistas calentando por todas partes, monumentos y avenidas que habitualmente ocupan los turistas, completamente cortados: la ciudad se estaba preparando para recibir corredores venidos de todas partes y dar paso a una nueva edición de la maratón. Todavía no había sonado el pistoletazo de salida, pero era evidente que el domingo pasaría algo especial.
La Maratón de Berlín, que se celebra desde 1974, es una de las grandes citas del calendario internacional. Forma parte de los ocho World Marathon Majors, junto a las carreras de Nueva York, Chicago, Boston, Londres, Tokio, Sídney y Ciudad del Cabo. Este 2026, se habían inscrito más de 56.000 corredores de 162 países. Una cifra que impresiona y, sobre el terreno, todavía más.
El domingo 27 de septiembre, Berlín se convirtió en una gran fiesta llena de ilusión, pero también de retos personales. Miles de personas compartían nervios, objetivos y ganas de llegar hasta la meta. Y no lo hacían solas. Las calles se llenaron de familiares, amigos y curiosos que esperaban el paso de los corredores. Hay quien lo hacía móvil en mano para saber el punto exacto por donde pasaba su madre, padre o hermano. Otros animaban a cualquier persona que pasara por delante, sin necesidad de saber el nombre. Un grito, un aplauso o un cartel improvisado podían arrancar una sonrisa en silencio, incluso en el tramo más duro. Todo ello creaba una atmósfera cargada de emociones que se tiene que vivir alguna vez en la vida.
Y una vez cruzada la meta, era el momento de reencontrarse con aquellos que les habían acompañado hasta allí. Abrazos, besos y, sobre todo, muchos estiramientos. De repente, Berlín se llenó de atletas que, medalla al cuello colgada, lucían con orgullo el reto logrado, mientras buscaban algún lugar donde descansar. Una recompensa que no se descolgaron del cuello en toda la tarde y que muchos lucieron en el último avión de Vueling destino a Barcelona del domingo noche.
Un recorrido que atraviesa la historia
Correr la Maratón de Berlín también es descubrir la ciudad a pie, con una intensidad difícil de repetir en cualquier otra visita. La salida se sitúa en la calle del 17 de Junio, cerca de la Columna de la Victoria. Los primeros kilómetros llevan a los participantes por lugares emblemáticos como el Tiergarten, Charlottenburg y Moabit hasta la zona gubernamental, con la Cancillería y el Reichstag. Más adelante aparecen Alexanderplatz, donde se encuentra la famosa Torre de Televisión y la Catedral de Berlín, antes de que el recorrido se adentre en barrios como Kreuzberg y Neukölln.
Después de pasar por Schöneberg y Steglitz, la carrera vuelve hacia el oeste y enfila los últimos kilómetros de regreso al centro. Potsdamer Platz anuncia que la meta ya está cerca. Y entonces llega la imagen que muchos corredores han imaginado durante meses: pasar por debajo de la Puerta de Brandeburgo y avanzar los últimos metros hasta la calle del 17 de Junio para completar los 42,195 kilómetros.
Berlín, la maratón de los récords
La maratón de Berlín no es una carrera cualquiera. En su recorrido se han establecido 13 récords mundiales, un dato que ayuda a entender por qué los grandes nombres del atletismo vuelven una y otra vez. El trazado es especialmente plano e incluye largas rectas que permiten mantener el ritmo sin tener que acelerar y frenar constantemente. Además, la carrera se celebra al inicio del otoño europeo, cuando las temperaturas pueden favorecer las pruebas de resistencia. Todo esto crea un escenario propicio para las grandes marcas. Pero el circuito no corre por nadie: los 42,195 kilómetros siguen exigiendo cada paso.
Este año no se ha batido ningún récord mundial, aunque la carrera ha dejado una nueva marca para recordar. El etíope Guye Adola se impuso en la categoría masculina con un tiempo de 2 h 02 min 50 s y consiguió su segunda victoria en Berlín después de la de 2021. Su compatriota Tigst Assefa ganó la prueba femenina en 2 h 11 min 04 s y mejoró el récord femenino del circuito que ella misma había fijado en 2023. Durante buena parte de la carrera corrió a ritmo de récord mundial, pero los problemas físicos de los últimos kilómetros le impidieron alcanzarlo. Cruzó la meta con dificultades y, a pesar de todo, con un nuevo récord.
Correr una maratón de la mano de Vueling
Vueling, aerolínea del Grupo IAG, ofrece hasta cuatro vuelos directos diarios de Barcelona a Berlín durante la temporada de invierno. Haya maratón o no, la capital alemana es un destino ideal para conocer la historia más reciente, descubrir espacios emblemáticos y disfrutar de un ambiente de ciudad cosmopolita.
Si tienes previsto desplazarte para hacer algunas de las maratones que quedan en el calendario este 2026, debes saber que Vueling, desde Barcelona, te acompaña a la mayoría de destinos, con una amplia operativa esta temporada Winter. La próxima gran cita del mundo del atletismo europeo es el 10 de octubre en Lisboa, ciudad donde la compañía ofrece hasta cinco vuelos diarios. Una semana después es el turno de hacer los 42 kilómetros en Ámsterdam y luego en Dublín, el día 25 del mismo mes. Dos ciudades con una amplia oferta de vuelos directos desde Barcelona, con una frecuencia de hasta seis diarios por parte de Vueling.
Antes de acabar el año, todavía hay dos ciudades europeas importantes que acogerán una maratón, con un recorrido que atraviesa lugares llenos de historia. Estamos hablando de Atenas (con dos vuelos diarios de Vueling desde Barcelona) e Estambul.
