Un perro tiene diarrea y la primera reacción de muchos es poner arroz a hervir. Muchas familias reconocen esa escena porque han escuchado el mismo consejo durante años. Chus, doctora en Biología y nutricionista canina y felina certificada, cuestiona esa respuesta automática en un vídeo publicado en el TikTok de Guau&Cat. Su propuesta pasa por revisar qué alimento ofrecemos cuando el sistema digestivo del animal ya está alterado.
La especialista introduce un matiz desde el principio, ya que no considera que el arroz blanco sea malo. Lo que pone en duda es trasladar directamente a los perros un recurso que utilizamos las personas cuando tenemos molestias digestivas. Su mensaje invita a abandonar esa equivalencia. Que un alimento nos resulte adecuado a nosotros no permite asumir que un animal vaya a tolerarlo de la misma manera.
Por qué cuestiona el recurso al arroz blanco
En su explicación, Chus se centra en los carbohidratos que aporta el arroz. Sostiene que su digestión y el control de la glucosa resultante implican un trabajo adicional para el páncreas. Desde ese planteamiento, defiende evitar una carga que considera poco conveniente cuando ya existe una alteración gastrointestinal. Es el argumento con el que justifica buscar otras opciones frente al remedio habitual.
El objetivo que plantea es ofrecer alimentos fáciles de digerir y que ayuden a regular el tránsito intestinal. Así, desplaza la atención desde lo que siempre se ha preparado en casa hacia la función que debería cumplir esa comida. Su intervención cuestiona especialmente la costumbre de repetir una solución conocida sin detenerse a valorar si es la más apropiada para el perro.
Calabaza y zanahoria, las alternativas que propone
Chus menciona dos ingredientes concretos: la calabaza y las zanahorias cocidas. Según explica, ambas aportan fibra y pueden ayudar a regular el tránsito y mejorar la consistencia de las heces. Las presenta como alternativas que considera más interesantes en este contexto. El vídeo no establece cantidades, proporciones ni una pauta completa de alimentación, por lo que su mensaje no permite deducir una receta universal para todos los animales.
La idea con la que cierra su explicación es revisar los remedios heredados: llevar mucho tiempo utilizándolos no garantiza que sean la mejor elección. Además, el texto que acompaña la publicación recuerda que, si la diarrea persiste o aparecen otros síntomas, hay que consultar al veterinario. El consejo queda así situado en su alcance: una reflexión sobre la comida que ofrecemos, acompañada de la necesidad de atención profesional cuando el cuadro lo requiere.
