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Cuando el fregadero empieza a tragar lentamente, uno de los remedios más habituales consiste en abrir el grifo del agua caliente y esperar que la temperatura consiga arrastrar aquello que está obstruyendo la tubería. Chema, fontanero, advierte de que esta solución puede dar una falsa sensación de haber resuelto el problema. “El agua caliente puede desplazar un poco el atasco, pero no elimina los residuos sólidos”, explica al hablar de los malos hábitos que terminan provocando averías en los desagües.

Uno de los residuos sobre los que alerta especialmente son los posos del café. Aunque puedan parecer pequeños y fáciles de arrastrar, no se disuelven al entrar en contacto con el agua. Pueden quedarse adheridos en el sifón o en las paredes interiores de las tuberías y mezclarse con otros restos, especialmente grasas procedentes de la cocina.

El agua caliente puede mover el problema sin resolverlo

El efecto del agua caliente puede hacer que determinados depósitos grasos se ablanden temporalmente y avancen por la instalación. Eso explica por qué, después de utilizarla, el fregadero puede parecer que vuelve a desaguar mejor. Sin embargo, si dentro de la tubería continúan acumulándose residuos sólidos, el origen del atasco sigue allí.

Fregadero

Chema cuenta incluso el caso de un cliente convencido de que echar agua hirviendo era suficiente para solucionar cualquier obstrucción. Su advertencia es precisamente que desplazar una acumulación no equivale a eliminarla. Si los restos avanzan y vuelven a depositarse más adelante, el problema simplemente cambia de lugar.

Los posos del café deben acabar en la basura

La mejor estrategia es evitar que determinados residuos entren en las tuberías. Los posos de café deberían retirarse y tirarse al cubo correspondiente o reutilizarse para otros usos, pero no vaciarse directamente en el fregadero. Si el agua ya empieza a bajar lentamente, Chema propone recurrir primero a soluciones mecánicas sencillas, como un desatascador de goma o una herramienta específica para limpiar el conducto. En atascos graves o recurrentes, recomienda recurrir a un profesional antes que insistir con productos agresivos que puedan acabar dañando las tuberías.

También conviene prestar atención a las primeras señales. Un fregadero que tarda cada vez más en vaciarse, genera malos olores o produce ruidos al desaguar puede estar avisando de una acumulación antes de quedar completamente bloqueado. Por eso, el agua caliente no debe entenderse como una solución universal. Puede ayudar puntualmente con determinados restos, pero no hace desaparecer aquello que nunca debería haber entrado en la tubería. Evitar los residuos sólidos desde el principio sigue siendo la forma más sencilla de prevenir un atasco.