Muchos autónomos en Catalunya presentan cada año la declaración de la renta sin saber que existe una deducción del IRPF creada para ellos. Se trata de una deducción autonómica consolidada en territorio catalán que puede marcar una diferencia importante en el resultado final del IRPF cuando los ingresos no son elevados.
El sistema fiscal de Catalunya mantiene una reducción del 20% sobre el rendimiento neto de la actividad económica para determinados trabajadores por cuenta propia. Y lo relevante es que se aplica directamente en el tramo autonómico del IRPF, lo que la convierte en una de las deducciones más importantes para los autónomos con ingresos bajos o moderados.
Una reducción autonómica poco conocida pero muy relevante
Esta reducción permite restar el 20% del rendimiento neto declarado como autónomo en la renta. Es decir, no se trata de una bonificación sobre la cuota final, sino de una reducción directa de la base, lo que hace que su efecto sea mucho más importante. Eso sí, es una deducción exclusiva de Catalunya, ya que forma parte de su normativa autonómica.

Un autónomo con las mismas cifras en otra comunidad no puede aplicarla. En la práctica, está pensada para quienes desarrollan su actividad como persona física, no a través de sociedades, y cuyos ingresos no alcanzan cifras elevadas. Es una medida claramente orientada a proteger a los autónomos más vulnerables.
A quién beneficia y qué impacto tiene en la renta
Los principales beneficiarios de esta reducción suelen ser autónomos con ingresos modestos, profesionales que están empezando, trabajadores con actividad parcial o quienes dependen de campañas concretas a lo largo del año. También es habitual entre autónomos que combinan su actividad con otros ingresos trabajando por cuenta ajena.
Para poder aplicarla, es imprescindible estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social, y no superar determinados límites de base imponible que la Generalitat revisa periódicamente. No es una deducción automática para todos, pero sí accesible para un perfil muy amplio de autónomos. En términos económicos, el impacto puede ser notable. Dependiendo del rendimiento neto, el ahorro puede situarse entre 300 y 1.000 euros, una cifra nada desdeñable para quien ajusta cada mes gastos y facturación. No soluciona todos los problemas del autónomo, pero sí alivia la carga fiscal. Algo que todo autónomo agradece.
Así pues, esta reducción del 20% del IRPF se ha convertido en una de esas ventajas silenciosas que existen en el sistema tributario catalán. Una herramienta pensada para quienes sostienen su actividad con márgenes ajustados y que, año tras año, sigue pasando desapercibida para demasiados autónomos en Catalunya.