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Antoine Griezmann es otro de los deportistas que se ha atrevido a hablar públicamente de alguna de sus inversiones. Y entre las más curiosas, se encuentra su negocio millonario con los caballos, una tendencia que puso de moda Sergio Ramos, pero que también tiene a otros participantes como Álvaro Odriozola o Clément Lenglet, compañero de ‘El Principito’ en la selección francesa y en el Atlético de Madrid hasta hace unos meses.

La empresa del actual futbolista del Orlando City recibe el nombre de Écurie Griezmann, y se encuentra en plena racha de victorias. Porque, a diferencia del legendario central del Real Madrid, que utiliza sus caballos para el mundo del modelaje, el galo los utiliza en el mundo de la competición. Y su gran joya, como han explicado en ‘Relevo’, es Hooking, un caballo que compró hace algunos años, más concretamente, en octubre de 2017.

Acumula un increíble bote en premios, que superaría los 250.000 euros, el doble de lo que le costó comprarlo en su momento, así que fue una inversión totalmente justificada, viendo el resultado. “Me encantó desde el principio. Estaba un poco loco, como mi perro Hooking, y por eso le puse ese nombre. Tengo una relación especial con él y tengo la sensación de que cuando estoy con él está más tranquilo. Le gustan mis abrazos, me encanta”, explicó el campeón del Mundial de Rusia a la hora de referirse a él.

“Mi objetivo es llegar lo más alto posible y que cuando vean mi chaquetilla negra y rosa encima de un caballo, digan que ese seguro es un buen caballo. Cada año buscamos nuevas compras e inversiones en caballos jóvenes”, explicaba el exfutbolista de Real Sociedad o Barça, quien actualmente puede presumir de tener un establo con más de 30 caballos de su propiedad. Y esta cifra promete ir en aumento, aunque actualmente ya no resida en Europa, después de su traslado a Estados Unidos.

“Es un mundo que me hace olvidarme del fútbol y eso me encanta. Voy cada vez que puedo. Con mi mujer y con mi hija, pasamos buenos ratos con nuestros caballos. Cuando corre uno de mis caballos, es peor que tirar un penalti o tener la última ocasión de un partido. En las carreras, no depende de mí y no puedo hacer nada. Eso me genera mucha más tensión. Lo veo por la tele y me pongo de pie gritando durante la carrera. Cuando me pilla jugando, lo veo al terminar con la misma tensión”, sentenciaba Griezmann, quien heredó su pasión por los caballos de su padre, Alain.