Durante años, la funda del móvil ha sido un elemento indispensable para muchos. Un accesorio que, más allá de la estética, sirve para proteger el dispositivo ante golpes y caídas. El elevado precio de los smartphones, así como la dependencia creada hacia este, hace que todo el mundo lo cuide y que este tipo de elementos se hayan popularizado. Fundas con tapa, de silicona, duras, de colores vivos o oscuros e, incluso, transparentes... Hay tantas opciones como gustos: una personalización que le suma aún más interés. Esta tendencia, que hace años que triunfa y ya hemos normalizado, ahora se empieza a poner en duda y cada vez son más los que dicen adiós a las fundas del móvil.
Los teléfonos móviles han evolucionado de manera exponencial en los últimos años. Se han incorporado nuevas funciones inteligentes que mejoran la experiencia del usuario, pero también cambios en su fabricación que aumentan su resistencia. Los fabricantes ahora utilizan materiales como el Gorilla Glass o el Ceramic Shield, cristales reforzados que reducen los impactos de los teléfonos, para hacer las pantallas del dispositivo, alargando su vida útil. Esto se suma al uso, cada vez más habitual, del titanio y el acero inoxidable para construir los aparatos, dejando atrás el plástico como elemento principal.
En esta línea, cabe recordar que los dispositivos se someten a pruebas y comprobaciones de resistencia antes de salir al mercado para garantizar una buena experiencia al consumidor. Hay certificaciones que, por ejemplo, avalan una durabilidad y en las que debemos fijarnos a la hora de elegir qué móvil comprarnos. Es el caso del certificado MIL-STD-810G, que indica que un dispositivo ha superado unas pruebas exigentes. Todas estas modificaciones han incrementado el uso de vida de los teléfonos, hasta el punto de convertir la funda en un elemento sin sentido que, de hecho, en muchos casos es únicamente un complemento estético.
Dejando de lado las mejoras, los expertos también señalan un cambio de interés generacional. Los más jóvenes, la generación Z, ya no conciben la funda del móvil como un elemento de moda, sino todo lo contrario. Mostrar el modelo del aparato se ha convertido en un reclamo y, por eso, hay que desprenderse de las carcasas.
Las marcas, conscientes de esta evolución, han decidido transformar la utilidad de las fundas, añadiéndoles, por ejemplo, nuevas funciones. Así, muchas ahora llevan incorporada una batería externa o tienen soportes integrados para llevar la cartera.
¿Es realmente práctico dejar de usar la funda del teléfono móvil? El experimento que lo comprueba
El periodista de la BBC, Thomas Germain, especializado en tecnología, decidió poner a prueba si realmente las fundas eran necesarias para proteger nuestro dispositivo. Lo hizo con un experimento conjuntamente con un grupo de amigos, el cual consistió en usar el móvil sin ninguna protección externa durante 30 días. Un estudio empírico que hizo que Germain llegara a la conclusión de que las carcasas ya no son necesarias y que son un elemento del pasado. Según el periodista, deberíamos dejar de utilizarlas ahora mismo.