Durante años, muchos autónomos han asumido que acceder a ayudas públicas era prácticamente imposible si mantenían su actividad. Sin embargo, los cambios recientes en la normativa han abierto una puerta que pocos conocían y que puede ser muy interesante. Y es que, cada vez más expertos legales advierten de una realidad que puede marcar la diferencia en la economía de miles de trabajadores por cuenta propia, ya que sí que es posible cobrar una ayuda mensual significativa sin dejar de trabajar.

Una abogada lo resume de forma clara, ya que los autónomos pueden acceder a más de 400 euros al mes en determinadas situaciones, según, siempre la cantidad de ingresos que tengan en un determinado momento.

El IMV cambia las reglas para los autónomos

Y es que el Ingreso Mínimo Vital es compatible con el trabajo por cuenta propia. Tras la reforma introducida en el Real Decreto 240/2026, se ha flexibilizado el sistema para que los ingresos del autónomo no penalicen automáticamente la ayuda.

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De este modo, el IMV actúa como un complemento a lo que se factura como autónomo. Si los ingresos no alcanzan un mínimo establecido, la prestación cubre la diferencia hasta llegar a ese umbral. La clave está en esos límites. De este modo, una persona sola tiene garantizados alrededor de 469,93 euros al mes, mientras que en unidades familiares de determinado volumen, la cifra puede superar los 1.200 euros.

La ayuda puede superar los 400 euros

La cantidad final depende de cada caso. Si un autónomo genera ingresos bajos, el IMV completa hasta el mínimo correspondiente. Por ejemplo, alguien que gana 200 euros al mes puede recibir un complemento cercano a los 270 euros. Pero en hogares con hijos, la ayuda puede dispararse fácilmente por encima de los 400 euros, e incluso alcanzar cifras mucho más altas.

Esto explica por qué cada vez más profesionales hablan de esta prestación como un apoyo real y no algo meramente simbólico. El mensaje de los expertos es claro: no se trata de dejar de trabajar para acceder a ayudas, sino de entender cómo funcionan. Muchos autónomos no solicitan el IMV por desconocimiento o por pensar que no cumplen los requisitos, cuando en realidad podrían beneficiarse de este complemento.

Así pues, en un momento tan delicado a nivel económico, esta opción se consolida como una herramienta clave para garantizar ingresos mínimos sin renunciar a la actividad profesional. Porque en este caso, trabajar y recibir ayuda no solo es compatible, sino que puede ser la diferencia entre llegar o no a final de mes.