Tal día como hoy, hace 981 años, moría en El Pont de Bar (Alt Urgell) Ermengol de Urgell, el obispo-constructor que imaginó el mapa de la futura Catalunya. En aquellos años el país estaba dividido en varias unidades políticas independientes lideradas por las casas condales de Barcelona y de Urgell. Y Ermengol imaginó un proyecto común -y una expansión territorial conjunta- que su obra contribuiría a forjar. Un proyecto que se articularía sobre una red de vías y puentes que uniría todos los territorios del futuro Principado de Catalunya.

Ermengol había estado, previamente, en Italia y había conocido los avances sociales y culturales de la llamada Revolución del año 1000. En aquellos años el norte de Italia era un mosaico de principados independientes. Y era también tierra de intersección de los dos principales poderes terrenales: el Pontífice y el Emperador. Ermengol observó que la recuperación de las infraestructuras antiguas -las vías, los puentes y los puertos romanos- había impulsado el desarrollo comercial y cultural, hasta convertir a Milán, Venecia, Génova, Florencia, Siena y Roma en el centro neurálgico de la Europa del año 1000.

Ermengol, al volver a La Seu d'Urgell, impulsó una colosal obra de recuperación de infraestructuras de la época romana. Hizo reconstruir las vías y los puentes que unían a Perpinyà, Puigcerdà y La Seu. Y las que unían a La Seu, Vic y Girona. E inició la recuperación de la antiquísima vía del Segre en dirección a Lleida -entonces ocupada por los árabes. Un hecho que marcaría la proyección expansiva del condado de Urgell. Y que -un siglo más tarde- contribuiría decisivamente a la conquista de Lleida. Y al dibujo del mapa de Catalunya tal como lo conocemos. Ermengol, que en muchas ocasiones dirigía las obras personalmente, murió al caer del puente en construcción de Bar sobre el río Segre.