Tal día como hoy del año 1971, hace 55 años, el barco pesquero Bárbara y Jaime, tripulado por 12 pescadores de Almería y que trabajaba en la costa oriental de la provincia, quedaba atrapado por una fuerte tormenta marítima con olas de seis a ocho metros de altura. Según las fuentes documentales, durante la medianoche del 15 y 16 de febrero de 1971, el Bárbara y Jaime lanzó un SOS por radio, que, debido a las condiciones meteorológicas en alta mar, fue recibido con mala calidad de sonido en la Comandancia Militar de Marina de Almería. A pesar de los intentos de establecer una comunicación, el Bárbara y Jaime ya no respondió, y nunca llegó a informar con precisión cuál era su posición exacta.
No obstante, la Comandancia de Marina situó, con aproximación, la posición del barco a unas treinta millas de la línea de la costa, frente a la punta de tierra llamada Mesa de Roldán. Las fuentes documentales revelan que se activaron los servicios de salvamento y que medios marítimos y aéreos rastrearon una línea costera de 25 kilómetros de longitud entre Carboneras y Garrucha. Sin embargo, pasadas las horas, no se obtuvo ningún resultado. Ni durante los días posteriores al naufragio, ni durante el medio siglo largo que ha transcurrido —a pesar de que es un cuadrante marítimo con un notable tránsito naval—; nunca se ha encontrado vestigio alguno del Bárbara y Jaime, ni de sus tripulantes (12 hombres de edades entre los 47 y los 23 años).
La desaparición del barco y de su tripulación representó un golpe durísimo para las familias de aquellos pescadores y conmocionó a la sociedad local de Almería, especialmente la del barrio marítimo de Pescadería, de donde eran vecinos los desaparecidos. Y al mismo tiempo impulsó la aparición de un mito que ha pasado a formar parte de la tradición cultural y sociológica del sureste andaluz. El hecho de que el mar no hubiera devuelto los cuerpos de los pescadores a tierra —a una playa de la zona del naufragio, conocida, precisamente, como playa de los muertos porque las corrientes marinas acumulan allí los cadáveres de los naufragios que se producen en aquel cuadrante marítimo— generó un misterio que se ha alimentado con el paso del tiempo.