Con el primer fin de semana de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en Andalucía y la llegada de la demagogia y las promesas imposibles de cubrir, las elecciones autonómicas que se celebrarán el próximo 17 de mayo han cogido carrerilla. A diferencia de las tres autonómicas celebradas en los últimos meses —Extremadura, Aragón y Castilla y León—, en este caso el resultado va a marcar la política española. No solo porque todos se juegan mucho, sino por la importancia de Andalucía —un exgranero de votos socialista hasta hace cuatro días— y porque el escenario electoral posterior en España puede quedar condicionado por estos resultados.
El resultado de las elecciones andaluzas va a marcar la política española
Es difícil encontrar una meta volante electoral en que los cuatro partidos tengan tanto en juego. Los dos que van en cabeza, PP y PSOE, pero también Vox y las formaciones a la izquierda de los socialistas. El presidente Juanma Moreno, del PP, tiene el difícil reto de mantener la mayoría absoluta en un momento en que estos resultados estratosféricos prácticamente no existen. Parte de los 58 escaños obtenidos en 2022 y necesita lograr 55 parlamentarios. Las encuestas no se la aseguran, pero todas repiten lo mismo: la tiene a su alcance si los resultados electorales no le dan un disgusto. El PP ha conseguido en estos cuatro años algo que le sucede en pocas autonomías: Juanma Moreno es una marca propia en Andalucía y el aterrizaje de políticos de Madrid en la campaña acaba teniendo un resultado bastante inocuo, cuando no negativo. Feijóo no quiere desaparecer de la foto y Ayuso va dando codazos para que se la invite.
Una situación radicalmente opuesta a la de Moreno es la que vive la exvicepresidenta y exministra de Hacienda María Jesús Montero, aterrizada hace unas semanas en Andalucía y que no está consiguiendo remontar los pésimos resultados que desde hace meses le pronostican las encuestas. El PSOE es la sombra de lo que fue, y eso que el populismo y las promesas son de gran calibre. Montero aseguraba este domingo que la primera decisión que adoptará si llega a presidenta de la Junta será garantizar que nadie espere más de 24 horas para ser atendido por el médico de familia. El pasado de sus nueve años de consejera de Sanidad y Consumo de la Junta de Andalucía, entre 2004 y 2013, hace poco creíble esta promesa. Pero de algo hay que tirar para revertir los tres últimos resultados en Andalucía: 47 escaños en 2015, 33 parlamentarios en 2018 y 30 diputados en 2022. La media de las encuestas que se han ido publicando no le aseguran repetir los resultados de hace cuatro años, algo que sería un auténtico estropicio para Pedro Sánchez y para su candidata de postín.
Vox, la formación de ultraderecha, ha visto detenido su ascenso. Aunque nadie discute que mejorará los resultados de hace cuatro años, la posibilidad de hacer el sorpasso al PSOE se ha ido evaporando a medida que el prestigio de Donald Trump se iba evaporando por su errática política y su incapacidad para mantener el rumbo de una política internacional y económica mínimamente previsible. Le pasó a Viktor Orbán en Hungría hace una semana y veremos qué le sucede a Santiago Abascal. Las encuestas no le acaban de colocar el 2 como el dígito que fije los escaños que alcance y, si eso acaba siendo así, su resultado será muy pobre, aunque crezca. Adelante Andalucía y Por Andalucía se mueven entre 2 y 5 escaños, cifras muy bajas para una comunidad en que la izquierda siempre ha tenido el viento de cola y parecía inabarcable para la derecha. Aunque, quizás, lo que allí sucede es que solo Juanma Moreno quiere ocupar el centro.