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Frenkie de Jong vuelve a situarse entre las necesidades del Barça y las de su selección. Después de recuperar la disponibilidad con Hansi Flick, el centrocampista afronta un parón en el que puede reencontrarse con Xavi Hernández en Países Bajos. La cuestión será determinar qué carga de trabajo puede asumir sin comprometer una recuperación que ha condicionado su comienzo de temporada y su continuidad.

En este sentido, el regreso internacional exige valorar algo más que la posibilidad de entrar en una convocatoria. Flick lo ha vuelto a alinear con el Barça y en el conjunto blaugrana quieren ir con calma para no comprometer su estado físico, el cual siempre ha sido algo más delicado que para el resto de los jugadores de la plantilla.

Raphinha mantiene abierto un debate sensible

El contexto hace especialmente importante esa coordinación. Flick ya expresó su preocupación por la gestión de los minutos de Raphinha, nuevamente convocado por Brasil para disputar dos amistosos en el próximo parón. El técnico necesita disponer de sus jugadores y, al mismo tiempo, sabe lo que representa para ellos acudir con sus selecciones. La discusión tiene consecuencias en una plantilla con varias bajas.

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De esta manera, conocer cómo termina De Jong los partidos y qué sensaciones transmite resulta fundamental antes de fijar su participación internacional. Una conversación entre el futbolista y Flick serviría para trasladar esa información y evitar expectativas incompatibles sobre sus minutos. El objetivo compartido debería ser que pueda competir con garantías, sin convertir cada convocatoria en una nueva discusión sobre quién asume el desgaste y sus consecuencias.

Xavi puede recuperar a un jugador que conoce bien

Xavi mantiene una conexión espcial con el centrocampista. De Jong explicó que el entrenador le llamó antes de que se anunciara su llegada a la selección neerlandesa. No pudo participar en el anterior parón mientras ultimaba su puesta a punto, por lo que noviembre ofrece la posibilidad de volver a trabajar juntos.

Así pues, el reencuentro necesita apoyarse en el estado del jugador. Si puede competir, habrá que ajustar su participación; por otro lado, si aparecen dificultades, preservar su recuperación sería la decisión coherente para todas las partes implicadas en el caso. Para Xavi, contar con un De Jong preparado tiene más valor que recuperarlo precipitadamente. Para Flick, recibirlo en buenas condiciones permitiría continuar su incorporación al equipo sin añadir otra preocupación.