El mercado de entrenadores empieza a tomar forma y hay operaciones que ya entran en fase definitiva y se van cerrando. Una de ellas apunta directamente a Anfield, donde el relevo en el banquillo para Arne Slot está cada vez más cerca de concretarse.
Y es que la realidad es que Xabi Alonso ha cerrado un acuerdo para dirigir al Liverpool. Sin embargo, su llegada no va a ser automática ni a cambio de nada. El técnico vasco ha condicionado su firma a una serie de movimientos clave en la plantilla para adatarla a su gusto futbolístico.
Una salida que marca el inicio del proyecto
De este modo, el primer paso afecta a Alexis Mac Allister. El centrocampista ha pedido salir este verano, una decisión que el club ya está valorando y que encaja dentro del nuevo escenario. Además, es un jugador con el que poco va a poder hacer un Xabi Alonso al que le gustaba ya desde su etapa al frente del Real Madrid, pero no lo va a poder tener.

Y es que su marcha abre un espacio importante en el centro del campo. No es solo una salida deportiva, también es una oportunidad para reestructurar la plantilla en función de la idea del nuevo entrenador.
Refuerzos obligatorios en defensa y ataque
La realidad es que Xabi Alonso ha sido muy claro con sus prioridades en el mercado. La primera está en la defensa. Ante la posibilidad de perder a Ibrahima Konaté a medio plazo, el técnico quiere anticiparse con un fichaje de garantías. Y es que el nombre señalado es Micky van de Ven. Su velocidad y capacidad para jugar en campo abierto encajan con la idea de un equipo más agresivo y adelantado. El segundo refuerzo apunta al ataque. Con la certeza sobre el adiós del legendario Mohamed Salah, el Liverpool busca un extremo derecho que pueda asumir protagonismo inmediato.
El elegido sería Anthony Gordon, un perfil que combina desborde, intensidad y conocimiento de la Premier League. Más allá de nombres, lo que queda claro es que Xabi Alonso quiere construir su proyecto con decisiones firmes desde el inicio. Así pues, el acuerdo no solo implica un cambio en el banquillo, sino una transformación en la plantilla. Y todo apunta a que el Liverpool se prepara para una nueva etapa con una idea muy clara.