Vedat Muriqi necesitó salir desde el banquillo para decidir ayer un partido de Champions contra el Liverpool. El delantero del Fenerbahçe marcó de cabeza en el minuto 79 y selló el 3-2 de los turcos ante un rival que había ganado sus tres encuentros anteriores, asentándose como uno de los favoritos para la Champions. Una aparición que invita a plantear qué podría aportar un futbolista de sus características como alternativa ofensiva en el Barça de Hansi Flick.
Su actuación reúne precisamente lo que se le puede pedir a un nueve suplente: entrar con el partido abierto, ofrecer una solución diferente y aprovechar una oportunidad decisiva. Muriqi cambió el encuentro mediante una de sus principales virtudes, el remate de cabeza. En una plantilla con atacantes que buscan combinar y generar ventajas con el balón al pie, disponer de esa amenaza permite ampliar las posibilidades del entrenador.
Un delantero que ofrecía una alternativa de mercado
En este sentido, la operación también merece atención por las cantidades que se manejaban antes de su regreso a Turquía. El Mallorca aspiraba a ingresar una cifra cercana a los veinte millones de euros. El traspaso al Fenerbahçe se acabó cerrando después de una temporada en la que el kosovar había marcado 23 goles en LaLiga, eso sí, sin evitar el descenso de los baleares.
Ese rendimiento permitía valorar su candidatura con referencias recientes y experiencia en el campeonato español. Para el Barça, una supuesta incorporación del kosovar daría una alternativa a Raphinha, tanto para darle descanso como para tener un perfil diferente en punta de ataque. Tener un rematador capaz de disputar centros también puede ayudar a aprovechar el trabajo de los extremos y las incorporaciones de los laterales.
Una solución para partidos que piden algo diferente
De esta manera, el interés de su perfil está en las alternativs que añadiría al equipo de Flick. Frente a defensas encerradas, su presencia obligaría a vigilar el juego aéreo y facilitaría buscar una referencia entre centrales. También permitiría descargar balones y sostener algunas posesiones de espaldas, dando tiempo a que los compañeros llegasen desde segunda línea para acompañar el ataque.
Así pues, el gol contra el Liverpool refuerza una reflexión sobre la construcción de la plantilla. Un nueve suplente debe estar preparado para intervenir sin necesitar muchos minutos y aportar algo que el equipo pueda aprovechar inmediatamente. Muriqi lo consiguió ayer en una noche exigente de Champions. Su actuación ofrece un ejemplo del valor que puede tener un especialista dentro de un ataque con muchas otras virtudes.
