Cargando...

La camiseta del Barça no siempre llevó el escudo en el pecho. A principios de los años veinte, el equipo utilizó un modelo que se reconocía por otro detalle: siete ojales en la abertura del cuello. Había tres a cada lado y un séptimo centrado en la parte inferior. Una distribución singular para una prenda vinculada a la generación de Josep Samitier, Ricardo Zamora y Paulino Alcántara.

El diseño aparece documentado en la recopilación histórica Samarretes, que sitúa su utilización entre las temporadas 1921-1922 y 1923-1924. Se alternaba con otras versiones y presentaba una solapa más corta y un tejido más fino y ajustado que modelos anteriores. La ausencia del escudo formaba parte de aquella camiseta básica, utilizada por buena parte de los jugadores en una etapa de enorme crecimiento para la entidad.

Siete ojales para reconocer una camiseta centenaria

En este sentido, el cuello permite distinguir esta versión entre las distintas prendas de aquellos años. La misma recopilación la relaciona con una alineación del amistoso contra el Athletic Club disputado en Les Corts el 4 de junio de 1922, que terminó con victoria azulgrana por 3-0. Es un detalle pequeño que ayuda a poner fecha y contexto a las fotografías del equipo.

Partit lliga 07 04 1929 Josep Samitier Ricard Zamora

Los nombres asociados a esa generación habían empezado a cambiar la historia del club poco antes. Samitier y Zamora debutaron juntos el 31 de mayo de 1919, en un amistoso en el campo de la calle Indústria ante una selección de jugadores de países aliados. El primero tenía 17 años y marcó un gol rematando un córner. Aquel encuentro reunió por primera vez con la camiseta azulgrana a dos figuras fundamentales del fútbol español.

La indumentaria de una generación que hizo crecer al club

De esta manera, aquella prenda quedó ligada al inicio de la primera edad de oro azulgrana. Samitier terminó convertido en una referencia del equipo, primero desde el centro del campo y después como atacante. Su generación acompañó la expansión del Barça, que dejó atrás el campo de Indústria para instalarse en Les Corts. El crecimiento de la afición exigía un escenario mayor para seguir a sus jugadores.

Así pues, observar esa camiseta permite acercarse a aquel equipo desde un objeto cotidiano. Los siete ojales identifican una versión concreta; los futbolistas que la llevaron explican su valor histórico. Una prenda sencilla conserva así la memoria de los primeros grandes ídolos azulgranas.