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Adrián Niño está marcando los goles que mantienen al Málaga en los partidos, pero su acierto todavía no alcanza para ganar. El delantero suma cuatro de los siete tantos del equipo en Liga, más de la mitad de su producción ofensiva. El dato reconoce su rendimiento y deja al descubierto un problema para Juanfran Funes: el resto de la plantilla necesita aportar mucho más para competir por la permanencia.

En este sentido, los otros tres goles se reparten entre Carlos Dotor, Pablo Martínez y Chupe, con uno cada uno. Ningún compañero ha conseguido acompañar al delantero con una aportación sostenida. Para un recién ascendido que sigue sin conocer la victoria, depender tanto de un futbolista reduce las posibilidades de resolver encuentros igualados y obliga a aprovechar casi cualquier ocasión que aparece cerca de la portería contraria.

Niño cumple, pero el equipo sigue sin ganar

La visita al Alavés volvió a mostrar esa contradicción. Niño adelantó al Málaga antes del descanso y marcó por tercera jornada consecutiva, pero el equipo terminó empatando. Su gol permitió construir una ventaja que después no pudo conservarse. El delantero está respondiendo a su responsabilidad principal, mientras el conjunto continúa buscando la forma de transformar sus momentos de eficacia en victorias que cambien la clasificación.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

De esta manera, Funes necesita encontrar soluciones alrededor de su goleador. Hace falta que los extremos amenacen también el área, que los centrocampistas acompañen las jugadas y que los ataques tengan más de un destinatario. Si todas las opciones terminan dependiendo del mismo rematador, al rival le resulta más sencillo concentrar la vigilancia. Generar peligro desde posiciones diferentes también ayudaría a que Niño recibiera con menos defensores pendientes de él.

Funes debe repartir la responsabilidad ofensiva

El entrenador tiene además otro desafío: conseguir que el equipo siga atacando cuando se adelanta. Defender una ventaja mínima durante demasiado tiempo exige una precisión difícil de mantener cada semana. Disponer de salidas, sostener posesiones y amenazar con un segundo gol permitiría reducir el tiempo cerca del área propia. La ayuda que necesita el delantero también pasa por construir partidos en los que marcar una vez tenga mayor valor.

Así pues, el Málaga dispone de un goleador que está dando argumentos para creer, pero necesita acompañarlo. Niño puede ser decisivo en la lucha por salvarse; cargarle toda la responsabilidad sería desperdiciar su buen momento. Funes debe conseguir que los demás sumen y que sus goles empiecen a valer victorias.