Sanción ejemplar para los dos expulsados del Sevilla tras el último partido contra el Real Madrid. La victoria fue merengue, pero la derrota del conjunto andaluz ha sido mucho más dolorosa de lo esperado. El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha sancionado de la manera más exagerada al futbolista Marcao, y con el mínimo al entrenador Matías Almeyda, tras ver la tarjeta roja en el último partido de LaLiga EA Sports.
Dos sanciones confirmadas para el Sevilla
Tal como ha confirmado la RFEF, Disciplina ha sancionado de la manera más desproporcionada al futbolista Marcao. El futbolista brasileño ha recibido un partido por su expulsión con doble tarjeta amarilla, pero después se le deben sumar cuatro más por ofensas verbales y actitudes injuriosas hacia los árbitros, y uno extra por conducta contraria al buen orden deportivo.
Por otro lado, Almeyda, expulsado por doble amonestación por hacer observaciones de forma insistente sobre una decisión del árbitro, cumplirá un partido de sanción, el mínimo posible. Pero en ningún caso se le ha retirado alguna de las tarjetas recibidas.

Marcao recibe un castigo ejemplar
Una manera de resolver los casos que ha indignado al conjunto andaluz, y que también indigna a la prensa del Sevilla. Sobre todo se habla del caso de Marcao, en el cual hay una diferencia enorme de criterios respecto a otros clubes como podría ser el Real Madrid. Es cierto que Marcao insultó, y por esto debe recibir una sanción ejemplar, pero no ha pasado lo mismo con futbolistas que, por ejemplo, han vestido de blanco esta temporada y han tenido comportamientos similares.
En el caso de Marcao, según el acta arbitral, tras su expulsión se encaró con el árbitro, a escasa distancia de la cara "de forma intimidatoria, teniendo que ser retirado por sus compañeros". Cuando fue separado, se dirigió al colegiado con la expresión "Fillo da puta madre", y al dirigirse al túnel de vestuarios dio una patada a un balón que había en la zona del cuarto árbitro.

El Sevilla, a pesar de alegar en defensa de su jugador que no profirió la expresión que figura en el acta, sino que dijo "puta que pariu", que es una exclamación genérica en portugués (y no un insulto dirigido al árbitro), finalmente no ha sido un argumento válido para los jueces. Por lo tanto, ha sido el peor escenario posible para el Sevilla, que ya ha comprobado cómo claramente ser rival del Real Madrid puede salir exageradamente caro.