Poca gente habrá olvidado a la potente selección turca de principios de siglo, que contaba con grandes estrellas en su plantilla, como Nihat Kahveci, Hamit Altintop, Tuncay Sanli, Rustu Recber… aunque la cara más reconocible era la de Hakan Sükür. Es el máximo realizador del conjunto otomano todavía a día de hoy, y era considerado como uno de los mejores delanteros de todo el planeta en su momento, siendo una leyenda del Galatasaray.
También defendió los colores de otros clubes de primer nivel como el Torino, el Inter de Milán, el Parma o el Blackburn Rovers, aunque ni en la Serie A ni en la Premier League tuvo el mismo impacto que en su país natal. En 2008 decidió colgar las botas, cuando cumplió los 37 años, y desde ese momento no se volvió a saber mucho más de él. Y en la prensa alemana recientemente explicaron que su vida no ha ido precisamente como le gustaría desde que abandonó el fútbol.
Porque asegura que una pelea con el actual presidente del país le expuso a amenazas de muerte, acusaciones falsas y problemas económicos, que le obligaron a abandonar la nación, para iniciar una nueva vida en otro lugar. Hay que recordar que en 2011 se comenzó a dedicar a la política, y que llegó a obtener un escaño como miembro del partido de la justicia y del desarrollo. Y en 2017, fue acusado de pertenecer a una organización terrorista por el presidente Erdogan, por haber participado, supuestamente, en un intento de golpe de estado.
“Nadie parece poder explicar cuál se suponía que era mi papel en este golpe de Estado. Nunca hice nada ilegal, no soy un traidor ni un terrorista”, se defiende Sükür, quien admitió que le encantaría volver a su país algún día, pero no lo hará mientras no haya un cambio en la presidencia. Y, sorprendentemente, su trabajo ahora se encuentra en Estados Unidos, país al cual se trasladó hace prácticamente una década, pero alejado de los lujos y de la fama.
“Me mudé a Estados Unidos y al principio regentaba una cafetería en California, pero gente extraña no dejaba de entrar en el local. Ahora trabajo como conductor de Uber y vendo libros”, afirmó.
Sükür, contento con su vida de persona normal
Aunque su historia puede sonar similar a la de futbolistas que se arruinaron cuando colgaron las botas, la realidad es que Sükür afirma ser muy feliz y encontrarse cómodo con la vida que tiene actualmente, de persona totalmente normal.
Además, al no ser un país con tradición futbolística, en Estados Unidos puede pasear sin que nadie le reconozca.
