Rodri está dispuesto a modificar parte de su juego para encajar con Pedri, pero no va a poder hacer lo mismo con todos los centrocampistas del Barça. El internacional español entiende que el canario debe seguir siendo una de las grandes referencias del equipo y está preparado para asumir más trabajo posicional si eso permite que Pedri reciba más arriba y tenga libertad para decidir cerca del área.
La situación con Frenkie de Jong es muy diferente. Dentro del nuevo dibujo que imagina Hansi Flick, la convivencia entre Rodri y el neerlandés genera muchas más dudas e interrogantes. Ambos necesitan participar en la base de la jugada, tener contacto constante con el balón y ocupar zonas similares, una coincidencia que puede terminar restando fluidez al centro del campo en lugar de potenciarlo.
Rodri sí está dispuesto a adaptarse por Pedri
Con Pedri, la complementariedad parece mucho más natural. Rodri puede asumir la salida de balón, proteger a los centrales y fijar su posición por delante de la defensa, mientras el canario gana libertad para recibir entre líneas. El objetivo sería sacar la mejor versión de ambos sin obligar a ninguno a renunciar completamente a las características que los han convertido en futbolistas diferenciales.

De Jong, en cambio, necesita bajar constantemente para iniciar y conducir desde campo propio. Ese comportamiento puede invadir espacios que Rodri considera esenciales para controlar el partido. Flick no va a acumular futbolistas que reclamen el mismo escenario y por eso empieza a asumir que, cuando el neerlandés esté completamente recuperado, habrá que tomar una decisión definitiva sobre su futuro.
Enero, el momento para resolver su salida
El Barça no tiene intención de precipitar una venta mientras De Jong siga recuperándose y todavía existan dudas sobre su estado físico. El plan sería esperar a que vuelva a competir con continuidad, darle tiempo para recuperar valor de mercado y escuchar propuestas cuando llegue el mercado de enero. Para entonces, las jerarquías deberían estar mucho más claras.
Rodri hará el esfuerzo necesario para construir una sociedad con Pedri porque entiende que puede convertirse en una de las mejores parejas de Europa. Con De Jong, sin embargo, la sensación es distinta. Si el neerlandés no consigue demostrar que puede ocupar otro rol, su salida terminará siendo prácticamente obligatoria. Flick quiere equilibrio y no piensa mantener tres piezas importantes para dos posiciones incompatibles.