Santi Denia es una de esas personas que pueden colgarse la medalla de haber descubierto a varias de las estrellas que actualmente destacan en ‘La Roja’. Su trabajo en las categorías inferiores de la selección española fue sensacional, y destacan los títulos que consiguió en la sub 17 y en la sub 19, ganando un Europeo en cada una, además de conseguir la segunda medalla de oro de los Juegos Olímpicos en la historia del país, hace un par de años.
Pero, al margen de los trofeos, lo importante es que ha ayudado a muchos futbolistas a consagrarse en la absoluta, después de haberlos tenido a sus órdenes cuando eran desconocidos. Tan solo tres jugadores que estaban en la plantilla que ganó el Mundial no pasaron por sus filas, siendo las únicas excepciones las de David Raya, Víctor Muñoz y Aymeric Laporte. Quien sí que tuvo la oportunidad de coincidir con él fue Rodrigo Hernández.
Como explicó en su paso por ‘El Partidazo de la Cope’, el actual seleccionador de la República Checa, que se enfrentó a Luis de la Fuente hace una semana, conoce a la perfección al nuevo fichaje del Barça. Porque lo descubrió cuando tan solo era un niño de 13 años, y ya pudo comprobar de cerca como tenía unas condiciones excepcionales, y era diferente a los demás. En ese momento, todavía era muy débil físicamente, pero lo compensaba con una inteligencia y una habilidad fuera de lo común.
“Había un pequeñito en el infantil, porque era pequeño, que pensaba todo antes que los demás. Este jugador es diferencial, pero es muy pequeño”, comentó Denia a un ayudante suyo en esa época. “Aún no había crecido. Era pequeño y tal, pero era el mejor, entendía todo”, recuerda Santi, que le hizo debutar con la selección española en categoría sub 16. Y, poco tiempo después, fue descartado por el Atlético de Madrid precisamente por esta razón.
Afortunadamente para Rodri, en el Villarreal sí que confiaron en él, y el tiempo les dio la razón. Porque no solamente acabó creciendo mucho, hasta llegar a medir 190 centímetros, sino que se convirtió en un futbolista muy importante con el primer equipo. Y esto le sirvió para regresar al Metropolitano, ya convertido en una auténtica estrella, donde pasó un único año. Y es que el Manchester City pagó su cláusula de rescisión, valorada en 75 millones de euros.
Allí, conquistó todos los títulos posibles, incluida una Champions League, siendo el autor del gol de la final, y ganó el Balón de Oro en 2024. Sin la figura de Denia, quizás estos éxitos no hubieran sido posibles.
