Antonio Nusa se ha convertido en uno de los extremos que Hansi Flick considera más interesantes para reforzar la banda izquierda del Barça. El noruego, de 21 años, pertenece al RB Leipzig y destaca por su velocidad, su capacidad para encarar y una facilidad para recibir abierto, eliminar rivales y terminar la jugada cerca del área y con peligro.
Su perfil recuerda en algunos movimientos a Lamine Yamal. Nusa parte desde la izquierda, pero juega a pierna cambiada, busca el interior y acelera con mucha facilidad. Flick sabe que esa amenaza extra permitiría al Barça equilibrar más el ataque, ya que Lamine atraería defensores desde la derecha y el noruego podría generar el mismo miedo en el costado contrario.
Haaland demuestra todo lo que puede ofrecer
Erling Haaland comparte selección con Nusa y conoce de primera mano su talento. Ambos forman una sociedad muy peligrosa con Noruega, donde la profundidad del extremo abre espacios para el delantero del Manchester City. Haaland ha aprovechado la aparición de jóvenes como Nusa dentro del crecimiento de su selección y así se ha visto en el Mundial. Y el Barça toma nota.
Esa conexión sirve como una gran aval. Nusa no es únicamente un regateador que busca acciones individuales. También sabe cuándo acelerar, cuándo asociarse y cómo atacar el segundo palo cuando la jugada llega desde la derecha. Su gol ante Costa de Marfil en el Mundial volvió a mostrar una capacidad para aparecer en partidos de máxima presión.
El Leipzig no facilitará una operación barata
El principal obstáculo será económico. Nusa tiene contrato con el RB Leipzig hasta 2029 y el club alemán no esperaba venderlo. Su juventud, su margen de crecimiento y el escaparate del Mundial han elevado su valoración. El Barça tendría que preparar una inversión importante y liberar espacio salarial antes de intentar una negociación seria.
La realidad es que Flick busca un extremo izquierdo capaz de desequilibrar sin necesitar que todo el ataque pase por él. Nusa reúne velocidad, desborde, juventud y experiencia internacional. No está todavía al nivel de Lamine ni ofrece sus mismas cifras, pero sí puede asumir una función comparable desde la otra banda. Para el entrenador, sería una apuesta de presente y futuro que permitiría construir un ataque imprevisible, con dos extremos preparados para recibir abiertos, superar rivales y atacar la portería en cada posesión ofensiva importante.