Rafaela Pimenta ya ha trasladado al Barça una idea que cambia por completo el calendario de Erling Haaland. El delantero noruego estaría dispuesto a estudiar una salida del Manchester City, pero no durante este verano. Su intención es respetar un año de transición en Inglaterra y valorar un cambio de proyecto a partir de 2027, cuando considera que el escenario puede ser más favorable.
Para Joan Laporta, la noticia tiene una doble lectura. Haaland sigue siendo el gran delantero con el que sueña para liderar el ataque azulgrana, pero esperar un año introduce un riesgo enorme. El Barça tendría que guardar mucha capacidad económica, para afrontar una incorporación que exigiría un desembolso extraordinario.
Pimenta marca 2027 como el momento clave
Haaland firmó con el City un contrato larguísimo hasta 2034, por lo que cualquier salida dependerá de una negociación compleja o de la existencia de una supuetsa cláusula que unos niegan y otros reafirman. El noruego no pretende declararse en rebeldía ni abandonar al club en un verano que considera de transición. Quiere competir otra temporada, cumplir con sus responsabilidades y después estudiar junto a su entorno qué proyecto puede representar el siguiente paso.

Pimenta conoce desde hace tiempo el interés del Barça y sabe que el principal problema no es únicamente convencer al futbolista. Si Haaland abre la puerta en 2027, aparecerán otros gigantes europeos capaces de asumir una operación enorme. El Barça necesitaría llegar preparado, con espacio salarial, capacidad de inscripción y una estructura financiera que permita competir sin improvisaciones.
El fair play puede cerrar una puerta que Haaland abre
Ahí aparece la gran preocupación del Barça. El club puede dedicar este verano recursos a otras posiciones, renovar contratos importantes o asumir salarios que reduzcan su margen futuro. Si en 2027 Haaland comunica definitivamente que quiere salir y la entidad azulgrana no dispone de espacio en el fair play, haber esperado durante meses no habrá servido de nada.
Por eso la planificación adquiere una dimensión diferente. Laporta debe decidir si merece la pena condicionar parte de los movimientos actuales pensando en una oportunidad que todavía no está garantizada. Haaland no firmará este verano ni forzará una salida inmediata, pero su entorno deja una fecha marcada. El Barça sabe que 2027 puede convertirse en el momento definitivo para intentar el fichaje más ambicioso de su proyecto. El problema es que llegar primero no bastará: deberá llegar con dinero, margen salarial y capacidad para inscribirlo. Pimenta puede abrir la puerta, pero será la economía azulgrana la que determine si el noruego termina cruzándola.