Yaya Touré ha vuelto a la Champions League, aunque ahora dirige los partidos desde el banquillo. A sus 43 años, el excentrocampista del Barça y del Manchester City es el entrenador del Slovan Bratislava. El marfileño asumió el equipo eslovaco este verano con un contrato de tres temporadas y ha encontrado allí la oportunidad de trasladar su experiencia como futbolista a su primer proyecto como técnico principal.
En este sentido, su nueva etapa llega después de una carrera en la que convivieron los títulos y los desencuentros con Pep Guardiola. En el Barça perdió protagonismo ante el crecimiento de Sergio Busquets y terminó marchándose al Manchester City en 2010. En Inglaterra se convirtió en una figura fundamental, aunque el posterior reencuentro con el entrenador catalán tampoco acabó con una buena relación entre ambos.
Un conflicto con Guardiola que quiso dejar atrás
La tensión tuvo su episodio más sonado después de su salida del City. Años más tarde, Touré explicó en una entrevista con The Times, que había enviado una carta de disculpas a Guardiola, sin recibir respuesta. Aquel conflicto forma parte de su trayectoria, pero su presente está en construir una identidad propia como entrenador después de haber trabajado con técnicos y equipos muy diferentes.
De esta manera, el antiguo centrocampista ha recorrido un camino de aprendizaje antes de aceptar la responsabilidad de dirigir. Trabajó como asistente en el Olimpik Donetsk, pasó por la cantera del Tottenham, continuó en el Standard de Lieja y se incorporó al cuerpo técnico de Roberto Mancini en Arabia Saudí. Esa variedad de experiencias le permitió conocer el oficio desde diferentes funciones antes de ponerse al frente del Slovan.
Disciplina y pasión en su nueva vida de entrenador
“No quería precipitarme”, explicó en una entrevista realizada en septiembre. Su intención era formarse antes de dar el salto. Ahora asegura que empieza temprano y termina tarde, implicado en transmitir a sus jugadores experiencia y mentalidad ganadora. También destaca el respeto, la puntualidad y el espíritu de equipo como principios que aprendió de su padre, que era militar.
Así pues, Touré vuelve al escenario europeo que conquistó con el Barça en 2009. Su desafío consiste en aprovechar lo aprendido sin depender del prestigio de su nombre. En Bratislava tiene la oportunidad de demostrar que puede construir un equipo, acompañar a sus futbolistas y competir desde otra responsabilidad.
