Bernd Schuster ha cambiado el balón por un micrófono y una camiseta por un disfraz de semáforo. El antiguo centrocampista del Barça protagonizó una de las sorpresas del estreno de la quinta edición de Mask Singer, en Antena 3, al interpretar Don’t Stop Me Now, de Queen, oculto bajo una máscara. Su identidad se descubrió en la primera gala, emitida el 8 de abril de 2026, sin que los investigadores hubieran acertado su nombre.
La actuación mostró una faceta distinta de un futbolista recordado por su calidad y su carácter. Schuster jugó en el Barça entre 1980 y 1988 y fue uno de los protagonistas del equipo durante aquella década. El propio club destaca su influencia en la Liga conquistada en la temporada 1984/85. Después vistió las camisetas del Real Madrid y del Atlético de Madrid, un recorrido que también sirvió como pista durante el concurso televisivo.
De los banquillos al escenario de Mask Singer
Tras su retirada como jugador, el alemán desarrolló una carrera como entrenador que lo llevó por distintos países. En España dirigió, entre otros equipos, al Getafe, al Real Madrid y al Málaga. Su última experiencia en un banquillo fue en el Dalian chino, donde terminó su etapa en febrero de 2019. Posteriormente ha seguido vinculado al fútbol a través de los comentarios y el análisis, además de participar en actividades y encuentros deportivos.
Su aparición como Semáforo lo situó en un registro diferente. Su participación dentro del programa se convirtió en una de las imágenes del estreno: una figura reconocible para varias generaciones de aficionados aparecía cantando rock bajo un disfraz que había conseguido despistar al plató.
La música ya formaba parte de su vida
El reto no lo convenció inmediatamente. En una entrevista posterior para los contenidos de Mask Singer, Schuster explicó que había compartido sus dudas iniciales con su esposa. “Al principio, las cosas que no conozco me cuestan”, reconoció. Terminó aceptando y aseguró que la primera impresión al conocer el disfraz había sido buena. La experiencia le permitió mostrarse fuera del personaje serio que muchos espectadores asociaban a sus años en el fútbol.
Además, contó que su afición musical venía de pequeño: cantaba en la cama hasta dormirse y su madre tenía que frenarlo. Lo explicó en los contenidos de Antena 3 publicados después de su desenmascaramiento. Así, la actuación con Queen recuperó una afición anterior a los grandes estadios. El antiguo motor del Barça había encontrado otro escenario, esta vez sin botas y con tres luces de colores como presentación.
