Thiago Pitarch se ha convertido en una de las grandes dudas de José Mourinho para completar la plantilla del Real Madrid. El centrocampista de 19 años fue uno de los protegidos de Álvaro Arbeloa durante la pasada temporada, cuando recibió oportunidades importantes y respondió incluso como titular ante rivales de máxima exigencia. Sin embargo, el escenario ha cambiado por completo.
El canterano regresó después de proclamarse campeón de Europa sub-19 con la intención de ganarse definitivamente un sitio, pero cayó lesionado en el primer entrenamiento. Estará aproximadamente mes y medio de baja, un contratiempo que le impide convencer directamente a Mourinho durante la pretemporada y que llega cuando la competencia en el centro del campo ha aumentado considerablemente.
Arbeloa confió en él en los partidos grandes
Pitarch disputó 16 partidos con el primer equipo la pasada campaña y fue titular contra rivales como Atlético de Madrid, Manchester City o Bayern Múnich. Arbeloa valoraba su energía, personalidad y capacidad para cumplir diferentes funciones. El joven demostró que podía soportar escenarios importantes sin esconderse, una respuesta que reforzó su consideración dentro del club.

Mourinho, sin embargo, no está obligado a mantener las jerarquías heredadas. El portugués quiere evaluar personalmente a cada jugador y la lesión le impide observar a Pitarch en entrenamientos y amistosos. Además, la llegada de Bernardo Silva y la posibilidad de incorporar a Rodri reducen todavía más el espacio disponible para un centrocampista joven que necesita jugar.
La ficha del Castilla no decide su futuro
El Madrid inscribirá inicialmente a Pitarch con el Castilla por las limitaciones de espacio en la primera plantilla. Esa decisión no significa que vaya a regresar definitivamente al filial: por edad puede competir con el primer equipo utilizando ficha del Castilla. Si Mourinho decide conservarlo, entrenará habitualmente con los mayores y podrá entrar en sus convocatorias sin ocupar otra plaza.
La verdadera duda está en el papel que tendrá cuando se recupere. Pitarch aspira a ser un miembro real de la rotación, no un futbolista utilizado únicamente en emergencias. El Málaga mostró interés, pero no convence al jugador, que desea seguir compitiendo al máximo nivel. Mourinho sabe que Arbeloa encontró en él una respuesta fiable, aunque ahora debe decidir si aquel rendimiento basta para reservarle espacio. La lesión ha llegado en el peor momento y obliga al canterano a demostrar su nivel cuando la temporada ya esté en marcha. Si no encuentra minutos, una salida volverá a aparecer como la única vía para continuar creciendo sin demora.