Jesse Bisiwu sigue esperando una oportunidad que le permita dejar de ser únicamente una apuesta de futuro. El extremo belga trabaja cerca del primer equipo, pero esa proximidad todavía no se traduce en el protagonismo que busca. Su situación llama la atención porque Hansi Flick ha reconocido públicamente su potencial y su buen trabajo. Sin embargo, entre convencer en los entrenamientos y encontrar un sitio en los partidos sigue existiendo una distancia considerable.
El propio entrenador explicó en rueda de prensa que el plan inicial consistía en combinar entrenamientos con los mayores y competición con el filial. También aseguró que lo estaba haciendo muy bien y que mejoraría. Son palabras que alejan la explicación de una supuesta falta de actitud. Bisiwu tiene que seguir creciendo, pero el reconocimiento de Flick permite entender que su escasa presencia responde a algo más que su trabajo diario.
El susto dejó de explicar su ausencia
El percance que sufrió a principios de temporada frenó su adaptación, aunque quedó lejos de convertirse en una lesión grave. Poco después ya trabajaba con normalidad junto al primer equipo. Aun así, Flick lo descartó para el estreno europeo frente al Feyenoord. Aquel episodio mostró que estar disponible físicamente no garantizaba entrar en una convocatoria, incluso después de recuperar la dinámica habitual de entrenamiento.
En estos momentos, el belga necesita transformar esa presencia cotidiana en una oportunidad competitiva. Entrenar con futbolistas consolidados ayudará a acelerar el procesos, pero hay aspectos que solo se desarrollan jugando como lo es el hecho de decidir bien error o sostener el esfuerzo ante un rival de élite durante 90 minutos. El filial debe ofrecerle ese recorrido mientras espera que se abra una puerta arriba.
Una apuesta que necesita algo más que paciencia
El Barça lo presenta como un extremo de potencia, velocidad y capacidad para desequilibrar mediante el regate. Son cualidades interesantes para cambiar partidos, especialmente cuando hace falta desborde ante defensas cerradas. Sin embargo, disponer de recursos distintos no asegura adelantarse a quienes ya tienen la confianza del entrenador. Bisiwu debe hacerse un espacio en un ataque competitivo, donde las ocasiones para probar alternativas pueden llegar de manera irregular.
Su falta de continuidad ya ha aparecido entre las preocupaciones sobre el desarrollo de las jóvenes incorporaciones, según ha publicado ElNacional.cat. El reto para Deco y Flick consiste en darle un itinerario útil. Mientras tanto, el extremo sigue esperando: recibe elogios, trabaja con los mayores y busca minutos para demostrar que su fichaje también puede empezar a tener consecuencias en el presente del primer equipo.
