Cargando...

Lamine Yamal puede romper un partido en un abrir y cerrar de ojos. Recibe, encara y deja atrás al defensa. Todo parece improvisado. Pero no es así. Xavier Bosch llegó a esa conclusión después de escuchar su entrevista con Jorge Valdano. Según el periodista, el extremo lleva muchas jugadas preparadas antes de recibir el balón.

“Todo está pensado, todo tiene un porqué”, señala Bosch en Mundo Deportivo. Lamine no juega a lo loco. El delantero observa al lateral desde el comienzo. Mira cómo se coloca. Detecta sus dudas. Después elige el momento. El joven prepara cada duelo y sabe perfectamente dónde puede hacer daño a su marcador.

Lamine Yamal 

Lamine Yamal solo improvisa en contraataques

Bosch apunta que Lamine toma decisiones “ya antes de recibir el balón”. El atacante sabe si intentará marcharse por dentro o por fuera. También escoge dónde colocará su primer disparo. Hasta los caños están meditados. El extremo no busca únicamente adornarse, sino dejar al defensa con la mosca detrás de la oreja.

Los contraataques funcionan de otra manera. Según el periodista, Lamine “da rienda suelta a la imaginación” cuando encuentra campo abierto. No existe tiempo para darle muchas vueltas. El futbolista levanta la cabeza y se inventa una solución. Incluso entonces, el azulgrana parece ir varios pasos por delante de los demás.

Bosch pone otro ejemplo. Ferran marcó en la final del Mundial después de un centro de Pedro Porro. El lateral estaba solo porque Lamine había arrastrado a dos defensas argentinos. El extremo no tocó la pelota. Tampoco apareció en la foto. Sin embargo, hizo el trabajo que permitió a sus compañeros rematar la faena.

El inconformista Lamine Yamal

Lamine tampoco se conforma fácilmente. España ganó el Mundial, pero el delantero reconoció que esperaba más de sí mismo. Ahora ya piensa en la edición de 2030. Para Bosch, esa confesión demuestra que los títulos no le llenan la barriga y que siempre quiere dar otro paso.

Lamine Yamal EFE

El periodista también destaca que Lamine es un enfermo del fútbol. El jugador sigue al Betis y al Villarreal. Ve todos los partidos de la Premier. Mira al PSG en la Champions, aunque reconoce que nunca sigue al Bayern. Messi le dejó alucinado y Neymar fue su ídolo. Mientras que Fermín sigue siendo su mejor socio sobre el césped.

La confianza del extremo tampoco pasa inadvertida. Lamine considera que “los dos mejores del mundo actual” son Mbappé y él. La frase suena atrevida. Bosch, sin embargo, entiende que ese punto de chulería resulta necesario. Un futbolista llamado a marcar una época no puede esconderse cuando vienen mal dadas.

Los números respaldan el análisis. Lamine suma ocho goles y seis asistencias en ocho partidos. El Barça sabe que puede ganar un encuentro con dos apariciones suyas. “No es un farol”, apunta Bosch. Detrás del regate existe cálculo, no hay nada al azar.