Pau Cubarsí había señalado a Aymeric Laporte como el compañero ideal para reforzar la defensa del Barça. Después de compartir titularidad durante el Mundial, el joven central comprobó que el internacional español podía ofrecerle experiencia, salida limpia con la izquierda y seguridad para defender lejos del área. Durante dos meses, su nombre permaneció entre las peticiones internas más repetidas.
La operación, sin embargo, ha recibido un golpe prácticamente definitivo. El Athletic ha fijado una valoración de 80 millones de euros tras el enorme rendimiento de Laporte en el torneo. El Barça realizó consultas para conocer su situación, pero la respuesta fue contundente: no habrá facilidades, descuentos ni una negociación construida alrededor del deseo del futbolista.
El Mundial disparó su valoración
Laporte regresó al Athletic en 2025 y tiene contrato hasta 2028. Antes del Mundial podía aparecer como una oportunidad asumible por edad y contexto, pero su actuación junto a Cubarsí cambió el escenario. España encontró una pareja complementaria, capaz de dominar con balón y sostener una defensa adelantada sin perder contundencia dentro del área.

Ese rendimiento elevó su cartel y despertó también vinculaciones con otros grandes clubes. En Bilbao consideran que perderlo ahora obligaría a buscar un central de máximo nivel y debilitaría una pieza estructural del equipo. Por eso han trasladado una cifra que funciona como una cláusula disuasoria: 80 millones o continuidad asegurada en San Mamés.
El Barça se despide de la petición de Cubarsí
Para el Barça, pagar esa cantidad por un defensa de 32 años resulta imposible dentro de la planificación actual. Deco debe reservar recursos para el delantero centro y todavía necesita resolver salidas, salarios e inscripciones. Aunque Laporte encaja tácticamente y cuenta con el respaldo de Cubarsí, la edad impide justificar una inversión reservada normalmente para futbolistas con recorrido de reventa.
El mazazo afecta especialmente al joven central porque durante el Mundial mostró su mejor versión acompañado por un zurdo experimentado. Flick también valora ese perfil, pero deberá aceptar otra alternativa. Laporte era la opción inmediata, conocía el campeonato y no necesitaba adaptación; ahora se ha convertido en un lujo inaccesible. El Athletic ha aprovechado su revalorización para cerrar la puerta y el Barça no entrará en una subasta. Cubarsí pierde al socio que llevaba semanas reclamando y Deco tendrá que reactivar nombres como Bastoni, Cristian Romero o una alternativa más económica. Los 80 millones de euros transforman una oportunidad deportiva en una despedida definitiva.