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Manolo Lama ha entrado de lleno en el debate sobre quién debe ser considerado el mejor jugador del mundo y ha colocado a Lamine Yamal en un lugar privilegiado. El periodista no ha querido reducir la discusión únicamente a goles, títulos o estadísticas, sino que ha introducido un criterio mucho más subjetivo: qué futbolista le haría pagar una entrada únicamente por el placer de verlo jugar.

“Si pagara una entrada, yo pagaría primero por ver a Lamine”, aseguró Lama en El Tertulión de Tiempo de Juego. Su reflexión nació precisamente al preguntarse qué significa realmente ser el mejor: si se premia al más efectivo, al que gana más títulos, al que completa más regates o al futbolista capaz de ofrecer algo diferente cada vez que recibe el balón.

Lamine ofrece algo que no se mide solo con goles

Para Lama, ahí aparece la gran ventaja del jugador del Barça. Lamine puede decidir encuentros con goles o asistencias, pero también tiene una capacidad especial para generar expectación antes incluso de que termine la jugada. Cada vez que recibe abierto en la banda, existe la sensación de que puede intentar algo distinto y romper un partido mediante talento individual.

Lamine Yamal Barca

Eso no significa que Lama considere a Mbappé inferior en todos los contextos. Él mismo matizó que la elección dependería del equipo que tuviera que construir. Si necesitara un atacante preparado para jugar con espacios, esperar arriba y garantizar una enorme producción goleadora, el francés podría ser una opción más adecuada por sus características.

Entre eficacia y espectáculo, Lama elige espectáculo

La diferencia aparece cuando la pregunta deja de ser qué futbolista ficharía para un sistema concreto y pasa a ser por quién pagaría personalmente una entrada. En ese escenario, Lama no tiene dudas: escogería a Lamine Yamal. “Yo pagar dinero para ver, pagaría por ver a Lamine”, insistió durante el debate, separando así la efectividad pura del componente de espectáculo.

La comparación llega además en pleno debate por el Balón de Oro, donde cualquier valoración sobre Lamine, Mbappé o Rodri adquiere todavía más repercusión. Lama no plantea que exista una única manera de determinar quién es el mejor, precisamente porque cada criterio conduce a una respuesta diferente. Su preferencia parte del entretenimiento: si tiene que sentarse en una grada y elegir únicamente a un futbolista por lo que puede hacer con el balón, Lamine está por delante. Para el periodista, hay jugadores que aseguran cifras y otros que hacen que el espectador espere algo extraordinario en cada acción.