El PSG entra en una semana clave con la mirada puesta en la Champions League, pero lo hace con una preocupación importante en el centro del campo. Y es que Luis Enrique ha sido el primero en dejar claro que no tiene garantizada la presencia de uno de sus jugadores más importantes, como lo es Vitinha.
La realidad es que el técnico asturiano compareció ante los medios en la previa del partido ante el Nantes con un mensaje que no pasó desapercibido. No pudo asegurar que el centrocampista portugués esté disponible para el enfrentamiento europeo frente al Bayern, lo que abre un escenario de incertidumbre en el conjunto parisino.
Una ausencia que puede cambiar el plan
De este modo, la posible baja de Vitinha no es un detalle menor. El portugués se ha consolidado como una pieza indispensable en el sistema de Luis Enrique, especialmente por su capacidad para organizar el juego y dar continuidad al equipo desde el centro del campo, algo que hace que el PSG sea otro con Vitinha sobre el verde.

Y es que su perfil no es fácil de sustituir. Aporta equilibrio, ritmo y una lectura del juego que permite al PSG controlar los partidos. Sin él, el equipo pierde una referencia clara en la construcción y puede verse obligado a modificar su planteamiento.
El Bayern en el horizonte y el tiempo en contra
La realidad es que el calendario no ayuda. El duelo ante el Bayern está a la vuelta de la esquina y cualquier duda física se convierte en un problema serio. Luis Enrique, consciente de la exigencia del partido, no puede precipitar decisiones. Y es que forzar a un jugador en este tipo de encuentros puede tener consecuencias mayores. Por eso, el técnico prefiere mantener la cautela y esperar a la evolución de Vitinha antes de tomar una decisión definitiva.
Así pues, el equipo parisino afronta los próximos días con atención máxima a su estado físico. La presencia o no de Vitinha puede marcar el desarrollo del partido y, en consecuencia, las opciones del PSG en la competición. Porque en este tipo de eliminatorias, cada detalle cuenta. Y la ausencia de un jugador clave puede cambiar por completo el equilibrio de fuerzas. Luis Enrique ya lo sabe, y por eso no ha querido lanzar ningún mensaje optimista antes de tiempo.