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Roony Bardghji empieza a asumir que su futuro puede estar lejos del Barça si las cosas no cambian de forma muy inesperada. El sueco sigue lesionado y su prioridad ahora es recuperarse completamente. El problema llegará después, cuando vuelva a estar disponible y compruebe que su posición natural está prácticamente bloqueada por un jugador indiscutible como lo es Lamine Yamal.

Bardghji decidió seguir en el Barça confiando en poder ganarse los minutos, pero la realidad es mucho más complicada. Hansi Flick valora su talento, aunque sabe que en la banda derecha hay una jerarquía prácticamente imposible de romper. Lamine es el dueño absoluto del puesto y, siempre que esté disponible, jugará los partidos importantes. Además, romperse el ligamente cruzado no ha hecho ningún bien al sueco.

Lamine convierte su posición en un callejón sin salida

El principal problema no es la calidad de Bardghji, sino su perfil. El sueco necesita partir desde la derecha para entrar hacia dentro y explotar su golpeo, exactamente la misma zona en la que Lamine resulta más determinante. Cambiar al crack del Barça de posición para abrirle espacio no entra en los planes de Flick.

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Otros atacantes tienen más margen porque ofrecen mayor versatilidad. Adeyemi puede jugar en ambas bandas y Raphinha puede aparecer por dentro o incluso como referencia ofensiva. Bardghji, en cambio, tiene un radio de acción más definido y eso reduce mucho sus opciones.

La salida deberá esperar hasta verano

En enero no habrá movimiento porque el futbolista todavía estará centrado en superar completamente su lesión. El Barça tampoco quiere tomar decisiones precipitadas con un jugador que ni siquiera ha podido competir con normalidad esta temporada. Pero de cara al verano la situación será distinta. Si Bardghji regresa, está sano y sigue sin encontrar minutos, una cesión o incluso una salida definitiva puede convertirse en la solución más lógica. Hansi Flick no quiere frenar el desarrollo de un futbolista joven manteniéndolo toda una temporada como alternativa residual. Si no puede ofrecerle continuidad, preferirá que busque un proyecto donde tenga protagonismo.

Bardghji todavía tiene tiempo para intentar convencer, pero la dificultad es evidente. Mientras Lamine Yamal siga siendo intocable en la derecha, su camino estará bloqueado. Por eso el verano, y no enero, aparece como el momento en el que el sueco tendrá que decidir si sigue esperando o busca fuera los minutos que el Barça no puede garantizarle.