Cargando...

Hansi Flick necesita que el Barça corrija en el Clásico los problemas que mostró ante el PSG. El planteamiento pasa por tres ajustes: dar protagonismo total a Lamine Yamal, reforzar el trabajo de Joao Cancelo y Anthony Gordon en la izquierda y aumentar la intensidad de la presión. Son decisiones conectadas, porque atacar con continuidad también puede ayudar a reducir las incorporaciones y las transiciones del Real Madrid.

En este sentido, Lamine tendrá una responsabilidad en el sector de Marc Cucurella y Yan Diomande. Buscar el regate, pedir el balón y amenazar al espacio puede obligar al extremo madridista a retroceder para ayudar a su lateral. El objetivo sería que Diomande tuviera que dedicar más esfuerzos a defender y encontrara menos oportunidades para recibir arriba, arrancar y aprovechar su velocidad.

Lamine debe atacar para hacer retroceder a Diomande

La insistencia del extremo necesitará apoyos para evitar que quede aislado frente a dos rivales. Xavi Espart y el centrocampista más cercano deberán ofrecer alternativas que permitan mover el balón y volver a buscarlo en mejores condiciones. Si el Barça consigue instalarse en esa banda, podrá exigir un esfuerzo defensivo sostenido. La intención es que Lamine condicione la posición de sus adversarios mediante su amenaza.

Lamine Yamal calentamiento Barça

De esta manera, el segundo ajuste afectaría al costado contrario. Cancelo y Gordon tendrían que coordinarse para frenar las incorporaciones de Fede Valverde si ocupa la derecha. Los apoyos de Arda Güler pueden crear superioridades y obligarlos a decidir quién sale al poseedor y quién protege el espacio. El inglés deberá acompañar los retrocesos para que el portugués no termine defendiendo dos movimientos al mismo tiempo.

Una presión más intensa para incomodar la salida blanca

El tercer cambio pasa por presionar con mayor decisión y coordinación que en París. El Barça intentaría dificultar los primeros pases del Real Madrid, cerrar las conexiones interiores y forzar entregas comprometidas. Para conseguirlo, los delanteros necesitan que el centro del campo y la defensa acompañen. Una carrera aislada permite al rival encontrar una salida; un bloque junto puede reducir su tiempo para elegir.

Así pues, Flick buscaría ganar terreno mediante tres esfuerzos complementarios: atacar con Lamine, proteger la izquierda y recuperar más arriba. La presión también debe impedir que Güler reciba cómodo y active las subidas de Valverde. Si esos movimientos funcionan, el Barça tendrá más posibilidades de controlar dónde se juega el Clásico y de mantener a las principales amenazas madridistas lejos de su portería.