El mundo del fútbol siempre tiene historias curiosas, y la de Philip Mulryne es una de ellas. Hay muchos jugadores que, al retirarse, deciden iniciar una nueva vida totalmente distinta, y se cambian de deporte, se convierten en entrenadores o se dedican al mundo de los negocios. Algunos montan sus propias empresas, o deciden aceptar trabajos más humildes, como camareros, cocineros, vendedores de pisos o taxistas. Pero su caso es distinto al resto.
Probablemente mucha gente no conozca su nombre, pero puede presumir de haber formado parte de una de las plantillas más recordadas de todos los tiempos. Porque vivió la época dorada del Manchester United, equipo al cual llegó siendo juvenil, y donde tuvo la oportunidad de debutar en la élite. Es cierto que no tuvo la continuidad que desearía, pero sí que compartió vestuario con leyendas como David Beckham, Paul Scholes, Ryan Giggs, Gary Neville, Andy Cole, Roy Keane u Ole Gunnar Solskjaer.
También fue internacional y capitán de la selección absoluta de Irlanda del Norte, su país natal, aunque su etapa más recordada fue en las filas del Norwich City. Allí estuvo durante ocho años, disputando más de 150 partidos en la Premier League, cumpliendo su sueño de convertirse en futbolista profesional. Y antes de finalizar su carrera deportiva, tuvo tiempo para emprender una nueva aventura, fichando por el Leyton Orient durante un año, antes de colgar las botas.
Fue en ese periodo de su vida cuando Mulryne sorprendió con su decisión de ir al seminario, y ordenarse sacerdote. Y es que, mientras estuvo viviendo en su país, ya alejado de los focos mediáticos y de la presión que implica ser jugador de fútbol, descubrió su verdadera vocación, que era ayudar a los más necesitados, como él mismo explicó en una entrevista que causó conmoción y que pilló por sorpresa a absolutamente todos.
“Durante ese año, descubrí mi verdadera vocación y mi fe nuevamente. El tiempo que estuve ayudando a alcohólicos anónimos y trabajando en un centro para personas sin hogar. Reconocí en estos hombres rotos a personas que tenían una dignidad tremenda. Me mostraron el egoísmo que existía en mi como futbolista y me llevaron a darme cuenta de que cuanto mas nos entregamos a los demás, somos más verdaderamente humanos. Ver a Jesús en esos hombres es lo que verdaderamente me cambió", declaró.
Mulryne, sacerdote desde 2017
Mulryne comenzó su formación en 2009, y se desplazó a Roma. Cuando completó su preparación y acabó los estudios necesarios, fue declarado fraile en el convento San Salvador de Dublín, y en 2017, cumplió su sueño de ser sacerdote.
