El Estadio Alejandro Morera Soto, situado en Alajuela, Costa Rica, es uno de los más especiales del planeta fútbol. Y es que bajo su Grada Este, en un mausoleo, hay el corazón del mejor jugador de su historia, el propio Alejandro Morera Soto.
Esta es la fascinante historia del Mago del Balón, del mejor futbolista costarricense del siglo XX, un delantero que posee un Campeonato de Catalunya, ya que estuvo 2 temporadas en el Barça.
La eclosión del 'Mago del Balón'
Nacido en Alajuela, Costa Rica, en 1909, Alejandro Morera Soto no tardó en demostrar que tenía una capacidad innata para jugar al fútbol. Rápido y habilidoso con el balón en los pies, debutó con el primer equipo de su ciudad, el Liga Deportiva Alajuelense con solo 16 años y poco después ya fue nombrado capitán.
Con 18 años, ya tuvo una experiencia en el extranjero, en Cuba, y posteriormente volvió al Alajuelense, con el que logró el primer título de su historia, la liga de Costa Rica.
Entre 1931 y 1933, Morera Soto participó en varias giras con el equipo por México y Perú, en las que fue captado por el Espanyol. Durante la travesía entre Cuba y Catalunya, el jugador entabló amistad con Rafael Gispert, directivo del Barça que volvía de Cuba, que le ofreció hacer una prueba con el club blaugrana. Además, nadie del club blanquiazul fue a recibirle, lo que generó que el delantero terminara fichando por el Barça, con un contrato de 3 temporadas.
Morera Soto triunfa en el Barça antes de la Guerra Civil
El impacto del conocido como el Mago del Balón fue inmediato. Su fútbol era distinto, más eléctrico y vertical, y los goles no tardaron en llegar. En dos temporadas marcó 63 tantos, una contribución clave en la consecución del Campeonato de Catalunya. Y no solo eso, ya que el costarricense llegó a un jugar un partido con la selección de Catalunya, en un amistoso contra Brasil.
En 1935, el delantero fichó por el Hércules, con el que obtuvo una espectacular 6ª posición en la Liga, pero en abril del 36, mientras estaba de viaje a Hungría con unos amigos, estalló la Guerra Civil Española. El delantero no volvió a Alicante y fichó por el Le Havre francés, con el único objetivo de ganar el dinero suficiente para volver a Costa Rica.
La leyenda de Alajuela
Alejandro Morera Soto logró volver a Costa Rica en el mes de noviembre y fichó de nuevo con el Alajuelense, un vínculo que ya no se volvería a romper. Estuvo en el club de su vida hasta 1947, cuando colgó las botas, con 3 Ligas de Costa Rica y 3 Copas, además de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1938, con la selección de Costa Rica.
Una vez retirado, Morera Soto siguió vinculado al club, como entrenador, ganando 6 títulos más, lo que lo encumbró definitivamente como la gran leyenda de la entidad.
El estadio que nunca deja de latir
El 26 de marzo de 1995, con 85 años, Alejandro Morera Soto falleció y nació la leyenda. El club, con el consentimiento de la familia, propuso que su corazón estuviera siempre en el estadio, que pasó a llevar su nombre. Fue entonces cuando se le extirpó el corazón que, introducido en una urna de plata, fue situado en un mausoleo, debajo de la Grada Este.
Desde entonces, los aficionados del Alajuelense alardean de que su estadio es el único del mundo que tiene corazón, que late con más fuerza que nunca en los partidos más importantes.
