Tras una reunión de urgencia en las oficinas de Aston Martin, los ingenieros de Honda han comunicado a Fernando Alonso que las mejoras de potencia y fiabilidad del motor no están llegando tal y como se desearía. Las noticias son críticas y de cara al próximo Gran Premio, el objetivo ya no es el podio ni luchar por puntos, simplemente lograr que el coche cruce la línea de meta.

A pesar de las expectativas puestas en la nueva unidad de potencia para esta temporada de 2026, los datos de las últimas pruebas muestran un estancamiento preocupante. El motor japonés, que debía ser el corazón del ambicioso proyecto de Lawrence Stroll, está sufriendo problemas de todo tipo que no han pemritido que acabe ni una sola carrera. Para Alonso, que soñaba con luchar por su victoria número 33 de la mano de este coche, estar en esta tesitura no es algo especialmente agradable.

El fantasma del "GP2 Engine" vuelve a sobrevolar

Tras meses de optimismo, Honda ha admitido que el desarrollo del motor está varios pasos por detrás de Mercedes y Ferrari. La consigna para el próximo fin de semana es de un realismo doloroso y solo buscarán acabar la carrera. Es decir, ni se imaginan poder luchar por estar en los puntos. Eso es un sueño mucho más lejano y para el que habrá que esperar mucho. Quizá demasiado.

Fernando Alonso Aston Martin OK
Fernando Alonso Aston Martin OK

Los ingenieros de Honda han explicado que la arquitectura del nuevo propulsor está dando fallos graves. Esto obliga a Alonso a tener que aguantar todo tipo de vibraciones, problemas con la potencia y con mil y un aspectos técnicos que poco o nada le interesan al asturiano y a los aficionados. Pues la única realidad es que el coche va mucho más lento que los demás. Lo que pasó en 2015 con ese "GP2 Engine".

La paciencia de Alonso tiene límite

Mientras Aston Martin intenta calmar las aguas, la frustración de Alonso podría empezar a filtrarse a través de la radio si el coche se muestra incapaz de pelear siquiera por los puntos. La dirección del equipo ha pedido paciencia, asegurando que las soluciones llegarán en la gira europea, pero para Alonso, hacer carreras con el objetivo de acabarlas es una humillación.

Así pues, Honda ha pinchado el globo de la ilusión. Fernando Alonso ya sabe que el próximo fin de semana será una batalla contra la fiabilidad más que contra el crono. Con un motor que no mejora y una competencia que vuela, el asturiano tendrá que tirar de manos y veteranía para evitar el desastre.