La salida de Robert Lewandowski obliga al Barça a pensar algo más que en nombres grandes. El club sabe que sustituir directamente al polaco es prácticamente imposible, pero sí busca recuperar algunas cosas que daban muchos puntos al equipo, como lo es su presencia en el área, capacidad para fijar centrales y ese recurso de último tramo de partido cuando el plan inicial deja de funcionar.
Y ahí aparece un nombre que hace unos meses parecía fuera de cualquier conversación de este nivel. Vedat Muriqi ha completado la mejor temporada de su carrera, pero el descenso del Mallorca cambia completamente el escenario y abre una oportunidad que en el Barça empiezan a mirar con otros ojos.
Flick no busca una estrella en Muiriqi
La idea que se mueve alrededor del club no sería encontrar otro Lewandowski en términos de jerarquía ni construir el ataque alrededor de un único delantero. Lo que gusta de Muriqi es otra cosa. El kosovar ha firmado una temporada extraordinaria en cifras individuales pese al descenso del Mallorca, moviéndose por encima de los veinte goles y convirtiéndose en uno de los delanteros más determinantes del campeonato.

Pero más allá de los números, encaja en un perfil que Flick considera útil para determinados contextos al ser un delantero de área, de juego directo, remate, capacidad para atacar centros y presencia física para cambiar partidos cerrados. En el Barça recuerdan bien lo que aportó en su momento un perfil como el de Luuk de Jong. De esos jugadores que si ser finos estilistas salvan muchos partidos.
El descenso del Mallorca cambia completamente la operación
Hasta hace poco pensar en Muriqi parecía una opción secundaria y complicada. Ahora ya no tanto. Con el descenso confirmado del Mallorca, diferentes informaciones sitúan al delantero como una oportunidad de mercado mucho más accesible y dentro del radar azulgrana como complemento ofensivo, no como fichaje galáctico.
Dentro del club la idea sería clara: incorporar un delantero que aporte cosas distintas y permita tener otro plan cuando el partido se atasca. Flick no lo vería como el hombre que debe sustituir todo lo que representaba Lewandowski. Lo que sí cree es que puede ayudar a llenar ese vacío que deja el polaco, el del nueve que aparece en el minuto 84, gana un duelo aéreo y rescata puntos donde parecía que ya no había nada que hacer.