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La disciplina es una de las bases del trabajo de Hansi Flick en el Barça y hay una norma que el técnico alemán siempre ha considerado especialmente importante: la puntualidad. Para él, llegar tarde no es una simple cuestión de horarios, sino una forma de perjudicar al grupo. “Si llegas tarde, el resto te tiene que esperar y es una falta de respeto”, ha explicado al defender una exigencia que ha aplicado desde su llegada.

Durante su primera etapa en el vestuario, esa norma podía tener consecuencias deportivas inmediatas. El caso más conocido fue el de Jules Koundé, que llegó tarde a una charla y perdió su sitio en el once. El mensaje era claro, ya que nadie estaba por encima de las reglas y cualquier incumplimiento podía afectar directamente a la titularidad.

Pedri pidió cambiar el sistema de sanciones

Esta temporada, sin embargo, el funcionamiento ha cambiado. Pedri y Ferran Torres explicaron que el vestuario ha modificado la manera de castigar los retrasos. La petición partió de los propios jugadores, con Pedri como uno de los capitanes más implicados en ajustar una norma que consideraban demasiado rígida si terminaba perjudicando al equipo dentro del campo.

pedri ulleres

Ahora, llegar tarde ya no supone automáticamente quedarse sin jugar. “Sobre la puntualidad, lo hemos cambiado un poco. Si llegas tarde, pagas una multa”, explicó Pedri. El objetivo es mantener la exigencia y la responsabilidad, pero sin que una sanción individual pueda acabar afectando al rendimiento colectivo en un partido importante.

Flick mantiene el principio, pero cambia el castigo

Flick ha aceptado el nuevo sistema sin renunciar a su idea original. La puntualidad sigue siendo obligatoria y llegar tarde continúa teniendo consecuencias, solo que ahora son económicas. El técnico entiende que el vestuario también debe asumir responsabilidades y que los capitanes pueden participar en la gestión interna siempre que no se pierda el respeto por las normas.

El cambio también refleja la evolución de la relación entre Flick y sus jugadores. El alemán sigue marcando límites muy claros, pero ha dado más espacio al liderazgo interno de futbolistas como Pedri. La regla no ha desaparecido: quien llega tarde sigue incumpliendo una obligación. Lo que ha cambiado es la respuesta. Antes podía costar una titularidad; ahora cuesta dinero. Y para Flick, lo importante sigue siendo exactamente lo mismo: que nadie haga esperar al resto.