Hansi Flick esperaba que la dirección deportiva tuviera guardada una alternativa real a Julián Álvarez, pero el escenario es mucho más claro de lo que parecía: no existe un plan B que convenza al Barça. El argentino sigue siendo el delantero que realmente enamora al cuerpo técnico y, si su fichaje no puede cerrarse, el club no está dispuesto a gastar una fortuna simplemente por incorporar otro nueve.
La idea sorprende porque durante semanas han aparecido diferentes nombres vinculados al ataque azulgrana. Sin embargo, Deco considera que las principales alternativas disponibles tienen precios demasiado altos para el nivel de convencimiento que generan. El Barça no quiere repetir operaciones costosas por jugadores que no sean considerados diferenciales desde el primer día.
Julián Álvarez es la única apuesta que justifica una gran inversión
Flick ve en Julián un delantero prácticamente ideal. Puede jugar como nueve, moverse entre líneas, presionar con intensidad y participar constantemente en la construcción ofensiva. Además, todavía tiene margen de crecimiento y podría convertirse en una referencia del proyecto durante varias temporadas, algo que permite justificar una inversión especialmente importante.
Con otras opciones, las dudas son mayores. Algunos delanteros pueden acercarse o incluso superar cifras muy elevadas sin ofrecer la misma combinación cualidades que han enamorado a Flick en la matria de Julián, por lo que no son ideales a ojos del club. Para el Barça, pagar una cantidad cercana a la que exigiría Julián por una segunda opción carecería de sentido deportivo y financiero.
El verdadero plan B es no fichar a nadie
Ese es precisamente el giro que Flick esperaba que fuera únicamente una estrategia negociadora. Si Julián no llega, el club está preparado para continuar con las soluciones actuales y esperar otra oportunidad de mercado. En el club están satisffechos con las cualidades de Raphinha para jugar en el centro del ataque
La postura del Barça es firme: no habrá fichaje caro sin pensarlo. Flick quiere mejorar claramente la plantilla, no acumular jugadores por tener una vacante cubierta. Julián Álvarez sí que justificaría romper la planificación económica porque existe convencimiento absoluto sobre su encaje. El resto, por ahora, no. Si la operación del argentino resulta imposible, el sorprendente plan B del Barça será guardar el dinero y esperar.
