Hansi Flick no quiere empezar la próxima temporada con un vestuario cargado de dudas, caras largas y futbolistas sin un papel relevante. El técnico alemán entiende que el Barça necesita reforzarse, pero también debe aligerar una plantilla en la que algunos nombres pueden convertirse en un problema si se quedan sin minutos. Por eso ya habría una lista de cuatro jugadores a los que el club quiere y debe dar salida este verano: Marc Casadó, Marcus Rashford, Roony Bardghji y Marc-André ter Stegen.
Y es que Flick quiere una plantilla corta, competitiva y con los roles bien definidos. No le interesa acumular futbolistas por nombre si después no puede ofrecerles oportunidades reales. La experiencia demuestra que los jugadores descontentos pueden acabar generando ruido, especialmente cuando se trata de perfiles como los mencionados.
Rashford y Bardghji, sin sitio en ataque
La realidad es que Marcus Rashford ha quedado fuera de la planificación tras el fichaje de Anthony Gordon. El inglés podía ser una oportunidad interesante, pero con Gordon en el equipo su encaje pierde sentido. Flick no quiere otro atacante con expectativas altas condenado a alternar suplencias y minutos residuales.

De este modo, lo mejor para todas las partes sería que Rashford no acabara llegando como traspaso definitivo. El Barça necesita invertir en otras posiciones y evitar un conflicto innecesario en ataque. Bardghji vive una situación distinta, pero con una conclusión parecida. El joven sueco necesita jugar, crecer y sentirse importante. En el Barça sería alternativa de Lamine Yamal, un rol demasiado pequeño para un futbolista que debe sumar minutos de verdad para seguir creciendo.
Casadó y Ter Stegen, las salidas más delicadas
El caso de Casadó es el más doloroso de todos. Es un jugador de la casa, muy querido, culé y con una actitud ejemplar. Pero si no va a tener espacio suficiente en el centro del campo, el club debe pensar también en lo mejor para su futuro. Quedarse sin jugar puede frenar una carrera que necesita continuidad.
Ter Stegen, por su parte, representa una decisión de mucho peso. Su jerarquía y salario obligan a gestionarlo con cuidado, pero Flick no quiere convivir con una situación al haber apostado por Joan Garcia. Así pues, el Barça tiene cuatro carpetas abiertas y una idea clara: limpiar antes de sumar. Flick quiere evitar problemas de vestuario y Deco debe encontrar salidas que sean útiles para el club y para los jugadores.