Hamza Abdelkarim seguirá en el Barça, pero su renovación no ha sido tan clara como esperaba. El joven delantero ha terminado firmando porque considera que dentro del club puede crecer como en pocos sitios, aunque lo hace con dudas importantes sobre el papel que realmente tendrá con Hansi Flick. Las promesas de protagonismo no se han traducido todavía en minutos y eso ha pesado mucho durante las negociaciones.
Abdelkarim sabe que está en un entorno privilegiado para desarrollarse, rodeado de jugadores de máximo nivel y con una estructura que apuesta por el talento joven. Pero también ha comprobado que, pese a lo que Flick le transmitió durante la pretemporada, su presencia en el primer equipo ha sido prácticamente testimonial. Y esa contradicción le ha hecho desconfiar.
La falta de minutos ha generado muchas dudas
El egipcio dejó muy buenas sensaciones cuando tuvo oportunidades y dentro del club siguen convencidos de que tiene condiciones para convertirse en un delantero importante. Sin embargo, una cosa es el discurso y otra la realidad competitiva. Hansi Flick le pidió paciencia, pero Abdelkarim esperaba empezar a participar mucho más de lo que realmente está sucediendo.

Por eso la renovación se ha firmado casi a regañadientes. El jugador no quiere romper con el Barça, pero tampoco está dispuesto a aceptar indefinidamente un papel más que secundario. Necesita comprobar que existe un camino real hacia el primer equipo y no únicamente buenas palabras.
Se queda porque el Barça es la mejor opción
A pesar de las dudas, Abdelkarim también reconoce que salir ahora podía ser todavía más arriesgado. Encontrar un proyecto que combine formación, nivel competitivo y posibilidades reales de crecimiento no es sencillo. En ese sentido, el Barça continúa siendo una opción muy difícil de mejorar. El problema será convencerlo con hechos. Flick sabe que el delantero empieza a cansarse de esperar y que una nueva temporada prácticamente sin minutos podría cambiar completamente el escenario.
Abdelkarim seguirá trabajando y acepta competir por ganarse un sitio, pero quiere señales. No exige ser titular ni jugar cada semana, aunque sí formar parte de la rotación y sentir que existe confianza real. La firma mantiene unido al jugador con el Barça, pero no elimina las dudas. Abdelkarim se queda porque todavía cree que puede crecer como en ningún otro sitio, aunque ya no se fía únicamente de las promesas de Flick. Ahora necesita minutos.