El tablero de la Formula 1 pudo cambiar por completo tras el anuncio que sacudió el paddock en 2024 al saberse que Lewis Hamilton firmaba por Ferrari para 2025. La realidad es que ese movimiento dejó un vacío enorme en el seno del equipo Mercedes y se abrió una ventana de oportunidad que pudo cambiar la carrera de Fernando Alonso.

Y es que dentro de Mercedes se activó un proceso de reflexión inmediato para encontrar al relevo de Hamilton. En este sentido, Toto Wolff necesitaba decidir quién acompañaría a George Russell en un momento clave del proyecto, ya que se esperaba que, como está pasando, en 2026 se diera un gran paso al frente.

Alonso, el nombre que convencía a todos

La realidad es que, según reveló Josema Galán, ex ingeniero de Mercedes, el nombre de Alonso generaba consenso total dentro del equipo. En una reunión interna, donde se pusieron varios candidatos sobre la mesa, hubo dudas con perfiles como Sergio Pérez, Esteban Ocon o incluso el elegido, el joven Kimi Antonelli.

Fernando Alonso Aston Martin EFE
Fernando Alonso Aston Martin EFE

De este modo, cuando apareció el nombre de Carlos Sainz, empezó a haber respaldo. Pero fue con Fernando Alonso, cuando la reacción fue unánime, ya que todo el equipo levantó la mano. Esto demuestra que el asturiano era visto como una apuesta segura, capaz de liderar el proyecto y devolver a Mercedes a la lucha por el campeonato en 2026.

La oportunidad que no se concretó

La realidad es que, pese a ese consenso interno, Mercedes optó finalmente por apostar por la juventud Antonelli, priorizando el futuro a largo plazo frente a una solución inmediata. De este modo, Alonso se quedó sin una opción que, en teoría, le habría colocado en un coche con potencial para ganar el tercer campeonato.

Además, ese movimiento habría cambiado también el equilibrio en la parrilla, alterando el desarrollo de varias escuderías. En definitiva, Alonso tuvo en su mano una oportunidad única de volver a luchar por el título. El contexto, el respaldo interno y el momento parecían alineados. Pero la decisión final fue otra. Un giro que deja la sensación de que el tercer mundial pudo estar más cerca de lo que parecía.