En el Real Madrid hay una decisión que no depende solo del dinero. Fede Valverde tiene sobre la mesa una propuesta de 130 millones de euros procedente del Manchester United, pero su respuesta al interés de los diablos rojos no se resolverá únicamente con cifras y dinero. El factor determinante tiene nombre propio y no sería otro que Jude Bellingham. El inglés marca el futuro del crack uruguayo.

Valverde quiere saber cuál será su rol real cuando el inglés regrese al equipo después de su lesión. En las últimas semanas, actuando como centrocampista interior, el uruguayo ha recuperado su mejor versión con recorrido, llegada, y asumiendo mucho más peso en el juego del equipo. Se siente, de nuevo, importante en el medio, protagonista en la construcción y decisivo en el último tercio. Ha vuelto a ser el de siempre y eso lo llena.

El temor a volver a jugar de lateral

El problema es táctico. Cuando Bellingham está disponible y el equipo necesita equilibrio, la solución habitual ha sido desplazar a Valverde al lateral derecho en determinados partidos para cubrir bajas y hacer espacio en el medio. Cumple, compite y hace un gran trabajo, pero no es donde Fede se siente más determinante. Y eso, a medio plazo, pesa y acaba cansando al charrúa.

Fede Valverde gol Leganés Real Madrid

El uruguayo no quiere volver a ser el comodín que tapa agujeros. Si el plan del cuerpo técnico contempla devolverlo a esa función híbrida de emergencia, activará la opción inglesa para buscar una salida. En Manchester le ofrecen liderazgo total en el centro del campo y un proyecto construido a su alrededor.

Una decisión estratégica en clave deportiva

Valverde no tiene prisa, pero sí sabe lo que quiere. Si el mensaje desde el banquillo es que seguirá siendo pieza estructural en la medular, su intención es continuar en Madrid durante muchos años. Está cómodo, es un referente en el vestuario y compite por todos los títulos. Sin embargo, si la vuelta de Bellingham implica relegarlo nuevamente a un rol secundario o a posiciones de banda, la oferta del United dejará de ser una tentación para convertirse en una oportunidad real.

El balón está en el tejado del Real Madrid. Valverde quiere sentirse centrocampista, no parche para salvar emergencias. Y su futuro, pese a los 130 millones sobre la mesa, se decidirá más por la pizarra que por el cheque. porque Fede quiere seguir, pero no a cambio de su felicidad sobre el verde.