Eder Sarabia tendrá que ganarse al espanyolismo antes incluso de conseguir su primera victoria. El nuevo entrenador del Espanyol llega al RCDE Stadium con un pasado que puede generar más de un dolor de cabeza. Como recuerda un artículo publicado en Pericos.es, sus críticas a la afición blanquiazul cuando dirigía al Andorra y su reconocida simpatía por el Barça han vuelto a salir a la luz. Dos circunstancias que complican su presentación ante una grada especialmente sensible a todo lo relacionado con el eterno rival.
El primer conflicto tiene su origen en un partido entre el Espanyol y el Andorra. Sarabia terminó muy molesto por los cánticos que escuchó desde la grada perica y no se mordió la lengua. «Espero que Antiviolencia tenga en cuenta las burradas que se han dicho desde la grada del Espanyol», declaró. El técnico también dirigió sus reproches hacia la entidad: “Si un club es grande lo tiene que demostrar en todos los aspectos”.
Eder Sarabia genera dudas entre la afición perica por sus tendencias culés
La polémica no termina con aquellas declaraciones. Durante su etapa en el Andorra, club presidido por Gerard Piqué, fue protagonista de numerosos comentarios controvertidos sobre el Espanyol. Sin embargo, el entrenador no mostró públicamente la misma contundencia ante las palabras del excentral azulgrana. Ese contraste es precisamente otro de los aspectos que cuestiona Pericos.es, dada la rivalidad histórica entre ambos clubes.
Tampoco ayuda su pasado sentimental como aficionado. Sarabia ha reconocido abiertamente que el Barcelona ocupó un lugar importante durante su infancia. “Yo soy del Athletic, pero de pequeño he sido muy del Barça”, explicó en una entrevista. El entrenador recordó su admiración por el Dream Team y confesó que había llorado por el equipo azulgrana. También aseguró que trabajar con futbolistas del Barça había sido “uno de los momentos más importantes de mi vida”.
Misión difícil para Eder Sarabia
Por supuesto, haber simpatizado con el Barcelona no impide entrenar al Espanyol. El fútbol profesional está lleno de técnicos que han defendido clubes enfrentados por una rivalidad histórica. Pero el caso de Sarabia reúne dos antecedentes delicados: su vínculo emocional con el Barça y sus anteriores reproches a la grada perica. La combinación puede provocar recelos entre los seguidores blanquiazules, independientemente de sus conocimientos futbolísticos.
Sarabia tendrá ahora la oportunidad de demostrar su compromiso con el club. Los resultados ayudarán, pero también importarán sus gestos y sus palabras. El entrenador deberá convencer a una afición que quiere sentirse respetada por quienes representan su escudo. Y, después de todo lo que dijo en el pasado, esa confianza no llegará por el simple hecho de sentarse en el banquillo.
