Pocas cosas en el mundo son más placenteras que abrir un sobre de cromos. El gusanillo al desgarrar el papel y empezar a intuir si ha habido o no buena suerte es indescriptible. Un momento mágico. Luego toca enganchar cada cromo en su lugar correspondiente en el álbum e ir acumulando repetidos, para llevar a cabo el otro ritual sagrado, el intercambio de cromos, ya sea con amigos o en algunos de los lugares de encuentro. En Barcelona, por ejemplo, el templo del cambio es el Mercat de Sant Antoni, sitio de peregrinaje domingo tras domingo, momento de los "tengui" y "falti". 

Y claro, si hablamos de cromos enganchables, los ahora conocidos como stickers para diferenciarlos de las cartas, los grandes reyes son los de los Mundiales de Fútbol, un auténtico producto de culto. Y el nombre que siempre los acompaña es el de Panini, la emblemática empresa italiana que desde México 70 fabrica y distribuye la colección de cromos de los Mundiales.

Catalunya, base de operaciones de Panini en el sur de Europa

Lo que pocos saben es que Catalunya tiene mucho que decir en la historia de Panini gracias a la belleza de la Costa Brava. Fundada en Módena por los hermanos Panini en 1961, la empresa no tardó en cosechar un éxito sin precedentes en el mundo de los incipientes cromos. Poco a poco, Panini se fue expandiendo. En 1970, por ejemplo, aterrizó en Bélgica, gracias a la figura de Raphaël de Latre, un personaje clave en toda esta historia. Panini quería llegar a España, un lugar que consideraban estratégico, pero no encontraba la manera. De Latre, por su parte, veneraba y veraneaba en la Costa Brava, en Begur, donde conoció, casualmente, a un joven emprendedor llamado Lluís Torrent, que estaba iniciando su carrera en el mundo inmobiliario. El belga le compró dos apartamentos y después le citó en Bruselas, para firmar el contrato de compraventa. Y fue allí donde De Latre le habló de Panini y, tras una larga conversación, le propuso llevar la sucursal de la empresa en España, al considerar que tenía todas las capacidades para liderar el cargo.

Torrent aceptó la propuesta de De Latre y los hermanos Panini dieron el visto bueno y se desató la locura. La primera colección fue Moto Sport y vendió más de 10 millones de sobres. Luego llegarían los cromos de la Liga, en colaboración con Colecciones Este, una colección legendaria que cumple 54 años de vida. También hubo y hay colecciones de todo tipo de temáticas, como las de Dragon Ball, auténticos fenómenos de masas. Sin embargo, la gallina de los huevos de oro, el producto estrella, siempre ha sido el álbum del Mundial, una colección que sale cada 4 años y que vende millones de copias en todo el mundo. Y en la zona de España y Portugal, la base de operaciones está en Catalunya, en Torroella de Montgrí.

Cromos Panini
En la colección hay una gran cantidad de estrellas, los más buscados por los colecciontas / Foto: Panini

Una colección histórica y una mala noticia

Con 980 cromos, la colección del Mundial 2026 es la más grande de la historia de Panini. Y está siendo un éxito rotundo. Los sobres vuelan de los quioscos, el álbum cada vez cuesta más de encontrar y las matinales de los domingos las zonas colindantes al Mercat de Sant Antoni se inundan de personas de todas las edades que buscan los cromos que les faltan. La estrella es el de Leo Messi, el más deseado, junto a los de Cristiano Ronaldo, Lamine Yamal, Kylian Mbappé y Pedri. Luego están los extra stickers, 20 cromos únicos, cada uno disponible en 4 colores diferentes.

Y en medio de la vorágine por el Mundial de cromos del 2026, ha saltado una noticia sobrecogedora para los coleccionistas de cromos. Y es que Topps, empresa norteamericana especializada en coleccionismo, ha anunciado que ha llegado a un acuerdo con la FIFA que entrará en vigor en el 2031 por el cual adquiere sus derechos. El álbum del Mundial del 2030, el de España, Portugal y Marruecos, pues, será el último que fabricará Panini, lo que supondrá el final de una era maravillosa. La incertidumbre se ha desatado entre los coleccionistas, ya que es difícil imaginar un Mundial de fútbol sin colección de cromos de Panini, dos productos que han estado unidos 60 años y que han marcado a varias generaciones.