Casey Stoner no se mordió la lengua a la hora de explicar sus motivos para retirarse. Y, entre las razones que puso, mencionó el nombre de Valentino Rossi, a quien criticó con dureza por convertir MotoGP en un circo mediático. Su rivalidad en pista se trasladó también fuera de ella, peleando por varios campeonatos, y asegura que fue el responsable principal de que decidiera retirarse, contra todo pronóstico, cuando tan solo tenía 27 años.
Aunque también tuvo problemas de salud graves, siendo diagnosticado con fatiga crónica, explica que la presión que tuvieron que soportar él y su familia por culpa de su rivalidad con ‘El Doctor’ fue uno de los detonantes. Y es que a la leyenda australiana no le gustaban ni los micrófonos ni las cámaras, y le incomodaba la persecución que tuvo que soportar por culpa del italiano. Así se sinceró en una entrevista donde no dejó nada a la imaginación, y fue muy directo.
“Con 21 años, gané MotoGP con una moto ingobernable, la Ducati. Humillé a Valentino Rossi con más de 120 puntos de ventaja, y ahí empezó el veneno. Él no soportó que un chico sin carisma televisivo le superara en la pista. Y como no podía vencerme con la moto, utilizó su arma más letal: la prensa, que comía de su mano. Comenzaron a decir que yo solo ganaba porque la moto hacía todo el trabajo, que corría más en las rectas, y que con los neumáticos Bridgestone cualquiera podía ser campeón. Me quitaron todo el mérito, cuando me jugaba mi salud para manejar una moto imposible”, empezó diciendo el ‘27’.
“Se olvidan que, durante años, Michelin le fabricaba a Rossi neumáticos especiales, dándole una ventaja técnica insólita. No supo cómo digerir la derrota, y en lugar de admitir que yo era más rápido, se movió en los despachos. Se creía con el derecho divino de gestionar el campeonato, y lo que más me irritaba era la complicidad de los medios de comunicación. Supo desde el primer día que mi talento era innato, que él jamás pudo igualar. Y la toxicidad que generaron sus fans superó el límite permitido”, agregó.
“En circuitos como Mugello o Misano, caminar con mi mujer desde el motor home hasta el garaje se convirtió en un infierno. Nos escupían, nos insultaban y nos gritaban, solamente por haber ganado a su ídolo en la pista. Convirtió mi vida en un infierno, me retiró por su culpa, y por la de Carmelo Ezpeleta, que priorizaba el show antes que la competición”, finalizó Stoner.
