El Bayern de Múnich insiste públicamente en que Michael Olise no está en venta, pero el Real Madrid sabe que una oferta de 250 millones de euros cambiaría por completo la negociación con los bávaros. El francés se ha convertido en una de las grandes estrellas del Mundial y su rendimiento ha disparado un valor que ya estaba entre los más altos de Europa.
José Mourinho lo considera el atacante ideal para elevar el techo del equipo. Olise puede jugar como extremo derecho, mediapunta o interior ofensivo, tiene gol, último pase y capacidad para decidir partidos grandes. Su llegada permitiría construir una banda imparable y añadir creatividad sin depender siempre de los mismos futbolistas.
El Bayern repite que no negociará
El Bayern ha repetido por activa y por pasiva no quiere vender y que cualquier intento será inútil. El club alemán prepara además una mejora contractual para blindar al jugador más allá de 2029 y convertirlo en uno de los mejor pagados de la plantilla. Su postura es firme porque perderlo supondría debilitar el centro de su proyecto.

Sin embargo, 250 millones de euros representarían una cifra difícil de ignorar incluso para una entidad económicamente sólida. Superaría el récord mundial de un traspaso y permitiría al Bayern reconstruir varias posiciones en una sola ventana. El Real Madrid entiende que, con una propuesta semejante y la voluntad del jugador, la negativa podría transformarse rápidamente en una negociación.
Olise debe decidir después del Mundial
El futbolista quiere reunirse con el Bayern al terminar el torneo para conocer su papel, el nuevo contrato y las ambiciones deportivas del club. Su entorno no ha confirmado que pretenda marcharse, pero tampoco ha cerrado la puerta a escuchar proyectos. Esa incertidumbre mantiene vivo el interés y obliga al conjunto alemán a reaccionar antes de que aparezca una oferta formal.
La realidad es que el Real Madrid ha negado contactos oficiales y el Bayern asegura que ni siquiera 200 millones serían suficientes. Por ahora, Olise sigue bajo contrato y no existe acuerdo con nadie. Pero una propuesta de 250 millones rompería cualquier lógica del mercado. Si el francés pide salir y Mourinho lo convierte en prioridad absoluta, el Bayern tendría que elegir entre retenerlo contra su deseo o aceptar la venta más grande de la historia. Esa es la única fórmula capaz de derribar su resistencia.