Barcelona y el Tour: una historia que empezó mucho antes del Grand Départ
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Cuando el Tour de Francia arranque oficialmente desde Barcelona este sábado 4 de julio, la ciudad vivirá un momento histórico. Será la primera vez que la capital catalana acoja el Grand Départ, el inicio oficial de la carrera ciclista más prestigiosa del mundo. Pero, aunque este será un hecho inédito, la relación entre Barcelona y el Tour se remonta a casi siete décadas atrás.

La primera vez que el pelotón pisó Barcelona fue en el año 1957. En una época en que el Tour empezaba a mirar más allá de las fronteras francesas, la ciudad se convirtió en escenario de una de sus etapas, iniciando un vínculo que se ha ido reforzando con el paso de los años.

En 1965, el Tour volvió a Barcelona en una etapa que todavía hoy es recordada por los aficionados al ciclismo. Aquella visita consolidó la presencia de la ciudad en la historia de la prueba, aunque después llegaría una larga ausencia.

No sería hasta 2009, cuarenta y cuatro años más tarde, que el Tour de Francia volvería a pasar por Barcelona. Aquel regreso permitió que una nueva generación de aficionados viviera de cerca el ambiente único que acompaña la carrera y demostró, una vez más, la capacidad de la ciudad para acoger grandes eventos deportivos internacionales.

Ahora, en 2026, Barcelona dará un paso más. Más que recibir una etapa, se convertirá en el punto de partida oficial del Tour de Francia. El Grand Départ situará la ciudad ante los ojos de millones de espectadores de todo el mundo, con un recorrido que pasará por algunos de sus espacios más emblemáticos y que proyectará internacionalmente el patrimonio urbano y paisajístico de la capital catalana.

Un nuevo capítulo de una historia compartida

Este evento refuerza la trayectoria de Barcelona como ciudad organizadora de grandes citas deportivas y pone de manifiesto su apuesta por la bicicleta, tanto desde la vertiente competitiva como en lo que se refiere a la movilidad sostenible y el uso cotidiano del espacio público.

El Grand Départ no será, pues, un punto de partida solo para una nueva edición del Tour. También representará un nuevo capítulo en una historia compartida que empezó hace casi setenta años y que ha convertido Barcelona en una de las ciudades que forman parte de la memoria de la prueba ciclista más importante del mundo.