El Barça sufrió una muy dura derrota ante el Atlético de Madrid que dejó al descubierto los graves problemas defensivos del equipo y la falta de ideas de un ataque sin Pedri ni Raphinha al frente. Entre todos los jugadores, Alejandro Balde fue el más señalado por su inoperancia y falta de acierte en varias aciones. Su actuación fue muy por debajo del nivel esperado y fue, probablemente, el jugador que más desesperó al entrenador durante los 90 minutos de sufrimiento en el Metripolitano. En este sentido, Flick considera que su desempeño fue inaceptable y ya ha decidido que no volverá al once titular en el próximo partido, al menos mientras no corrija sus fallos.
Hay más jugadores en el punto de mira
Sin embargo, la realidad es que Balde no es el único que se llevó la crítica del técnico alemán. Jugadores como Robert Lewandowski y Fermín también tuvieron actuaciones que estuvieron muy por debajo de su nivel habitual. De hecho, fue el equipo al completo, pero Flick se mostró especialmente duro con ellos tras el partido, dejando claro que los dos dejaron mucho que desear a la hora de cumplir con lo que se les pidió desde el comienzo. Los errores por falta de concentración y la falta de intensidad hicieron que el equipo quedara demasiado expuesto, y el técnico alemán sabe que debe hacer algo para que haya una reacción antes de que sea demasiado tarde.

La advertencia es clara y de cara a siguiente partido, el once inical podría variar notablemente. Flick quiere jugadores que respondan al nivel exigido, tanto en ataque como en defensa. Aquellos que no cumplan podrían quedarse fuera, no como castigo personal, sino como señal de que el rendimiento debe ser constante y profesional.
Un equipo que debe atenerse a las consecuencias
Esta decisión tiene un doble efecto, ya que por un lado, sirve como toque de atención para Balde y los demás señalados, mientras que por otro, busca recuperar la competitividad del Barça. El mensaje de Flick incide en que nadie tiene el puesto asegurado, y todos deben responder en cada partido, sin excepciones ni excusas que valgan.
Así pues, Balde es el primero en pagar los platos rotos, pero Flick ha dejado claro que no será el último si no hay mejoras en el rendimiento del equipo. El Barça necesita respuestas y la plantilla sabe que cualquier error puede costarle su lugar en el once.